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ERYTHEIA REVISTA DE ESTUDIOS BIZANTINOS Y NEOGRIEGOS 40 - 2019 SEPARATA ÍNDICE Jannis NIEHOFF-PANAGIOTIDIS, Persistence or New Beginning? Byzantium on the Crimea . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Carlos MARTÍNEZ CARRASCO, La familia de Juan Damasceno: la élite tradicional bizantina bajo el islam . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . DIRK KRAUSMÜLLER, Saints as Finders of Relics: Joseph the Hymnographer and John of Galatia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Panayotis YANNOPOULOS, Deux épigrammes de l’Anthologie Palatine attribuées à Théophane . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Antonio Pio DI COSMO, La veste e la propaganda imperiale a Bisanzio. I basileis ed i segni di eccellenza del rango . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Tomás FERNÁNDEZ, El narrador en los progymnasmata de Nicéforo Basilaces . Miguel CORTÉS ARRESE, Imagen de los infiernos en el arte bizantino . . . . . . . . Giorgio VESPIGNANI, Vicende di Leonardo III di Tocco: dalle isole Ionie alla corte aragonese di Napoli, tra Venezia, Roma e i Turchi (1448-1494) . . . . . . Ioannis K. HASSIOTIS, Desafiando a la geografía: griegos en el horizonte ultramarino español (ss. XVI-XVII) . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Teresa MARTÍNEZ MANZANO, Certezas e incógnitas sobre la colección veneciana de códices griegos de Niccolò Barelli . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . José M. FLORISTÁN, Clero griego ante el Santo Oficio (I): Anastasio Ventura (1577), Nicéforo de Esfigmenu (1621) y Dionisio Condilis de Patmos (1657) Tommaso BRACCINI, Credenze popolari di Cos e Lero dalle carte inedite di Iakovos Zarraftis . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Δήμητρα ΔΗΜΗΤΡΙΟΥ, «Με την Ισπανία στην καρδιά»: Γιώργος Σεφέρης-Federico García Lorca . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Pedro BÁDENAS DE LA PEÑA, El tabú de la colaboración y la indiferencia durante el Holocausto en Grecia . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Μ. Γ. ΒΑΡΒΟΥΝΗΣ, Ελληνικά εκκλησιαστικά “παράσημα”: ΌψειϚ μιαϚ νεωτερικής εθιμοταξίαϚ . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . Alfredo FREDERICKSEN NEIRA, Algunas apreciaciones estético-filosóficas sobre Teseo (1949) y la ascesis de la libertad en Nikos Kazantzakis . . . . . . . . . . . . . M. GARCÍA-AMORÓS, Aproximación a la obra poética de Ioanna Tsatsos . . . . 9 31 53 63 71 121 135 159 173 237 267 307 337 361 383 395 427 Discusiones y reseñas T. J. BAUER y P. VON MÖLLENDORFF (eds.), Die Briefe des Ignatios von Antiochia. Motive, Strategien, Kontexte, Berlin-Boston: W. de Gruyter, 2018. 288 pp. El libro reseñado reúne un conjunto de estudios actuales sobre el corpus de cartas transmitidas bajo el nombre de Ignacio de Antioquía, uno de los llamados “padres apostólicos” de finales del s. I y principios del s. II. Este corpus ocupa un puesto importante en la literatura griega cristiana por sus contenidos teológicos y como testimonio del pensamiento del obispo que escribe a distintas iglesias mientras viaja de Antioquía a Roma para ser allí martirizado. Como sucede con otras colecciones epistolares antiguas, también en este caso hay dudas sobre si el corpus es o no auténtico. Complica aún más la cuestión el hecho de que la supuesta correspondencia de Ignacio se haya transmitido en tres recensiones, de las cuales la media, que conserva la versión canónica de las siete cartas tradicionales, parece la original. T. J. Bauer y P. von Möllendorff publican un volumen colectivo integrado por nueve trabajos que analizan aspectos diferentes del corpus desde diversas perspectivas, tanto filológicas como teológicas. El propósito de los editores es ir más allá de las controversias al uso sobre la autoría y datación de las epístolas, identificar los problemas centrales del corpus, reflejar la pluralidad actual de puntos de vista sobre este y abrir nuevas líneas de investigación. El libro comienza con un breve preámbulo (p. V) que comenta su génesis. Viene después una minuciosa Introducción (pp. 1-17) que explica por qué es oportuno preparar otro libro sobre un autor tan debatido como Ignacio de Antioquía. La “cuestión ignaciana” se esboza en las páginas 3-6. A continuación (pp. 7-11) se presentan en detalle los nueve trabajos del libro y se resumen (pp. 12-15) las aportaciones que emanan de la lectura de estos estudios. La Introducción concluye con una 453 Erytheia 40 (2019) 453-492 VARIOS AUTORES referencia a las ediciones de la obra y, como en todos los capítulos, con una lista bibliográfica (pp. 15-17). En el primer trabajo (pp. 19-68) T. Lechner revisa las tesis de A. Brent (Ignatius of Antioch and the Second Sophistic, Tübingen 2006), defensor de que las cartas ignacianas, auténticas según él, reflejan el ambiente cultural de la Segunda Sofística; Lechner argumenta, por el contrario, que las cartas solo cobran sentido al situarlas en el contexto de la polémica gnóstica valentiniana de la segunda mitad del s. II. J. Lössl (pp. 69-92), partidario también del carácter espurio del corpus, analiza cómo se emplean en las cartas las expresiones que indican “hablar”, “callar” y “oír”; Lössl señala que estos giros, considerados como motivos epistolares, se utilizan para presentar a Ignacio como figura de autoridad, asimilada al apóstol Pablo. La identificación del obispo de Antioquía con Pablo de Tarso es fundamental en el trabajo de T. J. Bauer (pp. 93-129), que parte del análisis de las fórmulas de presentación y conclusión de las cartas; su examen sugiere, según el autor, que cada carta ha sido elaborada como parte de un conjunto orgánico, hecho que, según entiende, implica que las epístolas son ficticias o bien la reelaboración integral de una colección auténtica. Los dos trabajos siguientes defienden la autoría de Ignacio. K. Piepenbrink (pp. 134-152) estudia cómo se presenta a sí mismo en las cartas su autor, quien se dirige ante todo a sus receptores como futuro mártir, no como obispo; a partir de ello, y del análisis de las referencias del corpus a presbíteros y diáconos, concluye que la colección no presupone aún una jerarquía estricta en la comunidad cristiana, lo cual implicaría, según algunos, el carácter relativamente tardío de las cartas. P. von Möllendorff (pp. 153-167) analiza el corpus desde el parámetro del espacio, siguiendo el trayecto que lleva a su autor de Antioquía a Roma; según Möllendorff, las cartas presentan ese viaje como un recorrido análogo al del Sol: en su marcha de Oriente a Occidente encuentra su cénit en Esmirna, en sentido espacial y simbólico por ser esta la sede de Policarpo, a quien Ignacio atribuye una relevancia especial (cf. Ign., Pol. 8,1). F. R. Prostmeier (pp. 169-199) parte de la Epístola a los romanos, central en el corpus, y subraya la importancia que los textos ignacianos reconocen a la comunidad cristiana de la Urbe; el estudio propone que el corpus se debió de constituir en la capital del Imperio en un momento de controversia por la primacía de Roma frente a las Iglesias orientales. U. Heil (pp. 201-227) parte del análisis de un pasaje de la carta a los magnesianos (9) relativo al domingo, día festivo entre los cristianos frente al 454 Discusiones y reseñas sábado, celebrado por los judíos; el artículo extrae conclusiones sobre el contexto en que surgen las cartas a partir del análisis de este punto y la comparación con textos contemporáneos. W. Pratscher (pp. 229-247), por su parte, estudia las coincidencias y discrepancias entre este conjunto epistolar y el llamado ke-́rigma de Pedro, del que se conservan fragmentos a través de Clemente de Alejandría y Orígenes; el trabajo concluye que no hay relación entre ambos textos y que, por tanto, la obra atribuida a Pedro no ayuda a datar las cartas de Ignacio. Por último, H. C. Brennecke (pp. 249-269) se centra en la recensio longior de la obra, que consta de trece cartas y fue considerada genuina hasta el s. XVII; el autor señala que esta recensión, que se puede datar en el s. IV y disiente del credo de Nicea, tiene gran interés en relación con las disputas teológicas de la época. Tras una breve noticia sobre los estudiosos que han colaborado en el volumen y un índice de abreviaturas (pp. 271-273), el libro se cierra con dos índices, uno de pasajes citados y otro de términos clave (pp. 283-288). Importa indicar que cada una de las colaboraciones, redactadas todas en alemán, presenta al principio un resumen detallado en inglés. Desde un punto de vista editorial el volumen coordinado por Bauer y Möllendorff destaca como ejemplo de lo que ha de ser una obra colectiva. Sus colaboraciones se caracterizan individualmente por su rigor y su nivel argumentativo. Tomadas en conjunto, ofrecen una imagen poliédrica y complementaria de las cartas de Ignacio y sus contextos cultural y teológico. Aunque quepa echar en falta una interacción mayor entre los diversos capítulos y aunque en el caso de alguna de las hipótesis propuestas la argumentación parezca más especulativa, quien se aproxime a este volumen descubrirá en él una lectura sugerente tanto para los estudiosos de las epístolas de Ignacio y la epistolografía antigua, como para los interesados por la cultura de los primeros siglos de nuestra era, por la literatura cristiana del momento o las cuestiones teológicas que esta refleja. José B. TORRES GUERRA (U. de Navarra) 455 VARIOS AUTORES J. ARCE, Scripta varia. Estudios de Historia y Arqueología sobre la Antigüedad Tardía, Madrid-Salamanca: Signifer Libros, 2017. 259 pp. Javier Arce is one of the most important Spanish scholars of Late Antiquity. His doctoral dissertation (Granada 1975, published 1984), which analyzed several previously neglected sources for the history of the emperor Julian (coins, inscriptions, several historiographical works), was an important contribution and, as a whole and with the exception of Stefano Conti’s more recent corpus of inscriptions, has not been replaced. The volume here reviewed contains nineteen of Arce’s papers (ten published in collected volumes, eight in journals, and one as part of a monograph on Alaric planned for 2018) on different aspects of Late Antiquity (though none is on Julian). It includes a short preface (pp. 9-11) and an index of things and names (pp. 255-259). The reader is not informed about the system of arrangement of the papers, which is far from obvious. Papers 8-11, 13-17 and 19 discuss different aspects of the Spanish provinces in Late Antiquity. These are not only contributions to local history, but, because of their topics (journeys of the emperors, the cursus publicus, and the end of the temples), also to the history of Late Antiquity in general. Papers 6-7 concern aspects of the person and the reign of Constantius II. The other seven contributions are dedicated to quite different topics, for example, funerals in Rome, natural disasters, and the Roman Eastern frontier. The papers, eleven of which were published between 1979 and 1999, are in general reprinted without changes. There are, however, some unsystematic additions in the notes. For example, p. 67, n. 1, misses G. Bijovski, Israel Exploration Journal 57 (2007) 187-203. Paper 19, published originally in French, has been translated into Spanish. Though a short introduction about their origins precedes each contribution, there are no summaries written in other languages to aid readers without Spanish. The strengths of the volume are the competence of the individual papers and the fact that it makes them –in most cases originally published in obscure places– more accessible. On the other hand the content lacks structure. An index of cited passaged is missing and, as noted above, additions are far from complete. In sum, Arce’s Scripta varia offer those who work on Late Antiquity a good opportunity to take a closer look at contributions written in Spanish that 456 Discusiones y reseñas are not consulted as often as they should be. On the other hand, this volume seems to represent something of a missed opportunity. An improved second volume collecting Arce’s papers on Constantius II, Julian and Ammianus Marcellinus would be very welcome1. Raphael BRENDEL A. KALDELLIS, Byzantine readings of ancient historians. Texts in translation with introductions and notes, London-New York: Routledge, 2015. VI + 188 pp. This volume is a collection of seven Byzantine texts from the ninth to the fifteenth century which deal in different ways with historiographical works of Antiquity. Its editor, Anthony Kaldellis, Professor of Classics at the Ohio State University, is well known for his numerous publications on Late Antique and Byzantine historiography. The texts are presented in English translation, without the corresponding Greek text. Kaldellis adds to these useful introductions as well as a commentary, sometimes placed directly under the passages, sometimes in endnotes. The seven texts (pp. 22-170) follow a short preface (p. vi) and a general introduction (pp. 1-21) which offers thoughts on questions concerning the history of reception. There is a bibliography (pp. 171-182) and index (pp. 183-188). The works translated are the following: 1) Anonymus on Xenophon (pp. 22-34): This short iambic poem in the manuscript Parisinus gr. 1640, placed between the Education of Cyrus and the Anabasis of Xenophon, was written in the late ninth or early tenth century. The author’s name is unknown but the poem is addressed to an emperor Leo, probably Leo VI (886-912). Here, Kaldellis skillfully reconstructs the possible contemporary background of the poem –a plot against Basilius I, with which his son Leo is said to be connected– and shows that apparent errors in the poem are instead deliberate allusions. 2) The historical excerpts of Constantine Porphyrogennetos (pp. 35-46): The collection of excerpts from earlier historians, commissioned by Constan- 1 Thanks are due to Thomas Michael Banchich (Canisius College, New York), who corrected my English. 457 VARIOS AUTORES tine VII Porphyrogennetos (905-959), consisted originally in fifty-three volumes, each on a special topic. At least twenty-six authors ranging from Herodotus to Georgius Monachus are known to have been included. Only one volume survives intact. Three are partly preserved. It is not the excerpts which are translated here, but the preface originally placed at the beginning of each volume, but surviving in only two. The issue of whether or not the excerpts were responsible for the disappearance of the original texts –something Kaldellis denies– deserves special mention. His general observations on the method of the compilers will be useful for Classical as well as for Byzantine Studies. It should be noted, however, that Kaldellis mentions changes done by the compilers at one point (p. 40: «Moreover, the excerptors seem to have condensed and abridged some passages; they did non always copy verbatim») but at another point denies this (p. 46, n. 34: «The excerptors did not abridge the passages that they selected: they cut-and-pasted them verbatim»). 3) Marginal notes on Zosimus (pp. 47-64): The only manuscript which is relevant as a basis for the text of the Late Antique historian Zosimus (Vaticanus gr. 156) was written by four scribes and has six authors of marginal notes (among those are Planudes and Nicephorus Gregoras). These deal with single passages of the work in a rather polemical way. Unfortunately, Kaldellis somewhat rashly rejects the debate on the age of Zosimus and considers «between 450 and 550 AD» the most precise date possible (p. 48). 4) John Tzetzes on Thucydides (pp. 65-79): Kaldellis’ chapter on the scholia of John Tzetzes, who was commissioned in the twelfth century to correct a manuscript of Thucydides (Palatinus gr. 252) and used this opportunity for an invective against him, is not only instructive but also quite amusing. The fifty scholia often concern very special problems of orthography and are therefore hard to translate. This is why Kaldellis offers a selection of eighteen texts in which the personal opinions of Tzetzes are most evident. A significant example is no. 31 on Thuc. 5.16.2 (p. 74): «The shit of the copyist stinks the worst here». Another is the attack against Thucydides at the end (no. 50, p. 78), in which Tzetzes wished that the inhabitants of Attica would have thrown Thucydides and his book into a dark pit. 5) Nicetas Choniates on Diodorus (pp. 80-97): The manuscript Vaticanus gr. 130, which transmits the first five books of the historical work of Diodorus, has nine authors of marginal notes, among them, Nicetas Choniates (no. 3) and Nicephorus Gregoras (no. 6). Some of the scholiasts only copied passages from 458 Discusiones y reseñas other texts (Ctesias, Photius) and the notes of others are so short that Kaldellis translates the commentaries of just four authors (nos. 2, 2a, 3, 5). 6) Theodorus Metochites on Greek historiography (pp. 98-112): In the first half of the fourteenth century, Theodorus Metochites wrote several essays, three of which Kaldellis translates: no. 93 (on remembering and Greek historiography), no. 113 (on the Greeks and how from the beginning they were distinguished by their civilization and thoughts) and no. 116 (on the instability of fortune). In contrast to the texts discussed earlier, Theodorus wrote not a partial commentary on a single author but a more general essay on ancient historiography. 7) John Kanaboutzes on Dionysius of Halicarnassus (pp. 113-170): Kaldellis’ longest chapter is on John Kanaboutzes, who wrote in the fifteenth century. His work, which Kaldellis calls a “commentary”, is, in contrast to the marginal scholia, not really a commentary in the strict sense but a more general essay based on Dionysius’ History and the events reported therein in which John tries to convince the people of Western Europe that the Byzantines are Romans. The bibliography is in general complete and contains most important contributions. Useful additions would be the doctoral dissertation of Stefano Trovato on the image of the emperor Julian in Byzantine literature (Antieroe dai molti volti. Giuliano l’Apostata nel medioevo bizantino, Udine 2014) and Panagiotis Manafis’ on historical excerpts in Byzantium (Collections of historical excerpts. Accumulation, selection and transmission of history in Byzantium, Diss. Gent 2018). Kaldellis likely cites Rolfe’s rather bad Loeb of Ammianus Marcellinus (p. 171) because it is the most readily available complete translation into English. To the list of the chronicles in the introduction (p. 14) Cedrenus should be added. Kaldellis’ book is an excellent contribution. The translations are outstanding, the texts are explained in their historical and literary context and the book is useful for Classicists as well as for Byzantinists. A reason for discontent, though, is the excessive breadth of the contents with respect to when the ancient works commented on were written (spread over Antiquity), the periods those works cover (all of Antiquity), the dates of the translated Byzantine commentators (ninth to fifteenth century) and the range of types of commentary they produced (excerpts, marginal scholia, and more or less free-standing general essays). In short, the book offers a little bit of everything. Perhaps a volume with a more focus –collecting the opinions of the Byzantines on a much 459 VARIOS AUTORES disputed emperors (Constantine, Julian, Theodosius I) and on the literary works written by his supporters and critics, for example– is in order. Nevertheless, this general objection does not reduce the value of this study, which no one will put down without having learned something1. Raphael BRENDEL T. POPOVA, The Greek Manuscripts with the Text of the Ladder of Saint John Climacus, Aachen: Shaker Verlag, 2018. 78 pp. Tatiana Popova, de la Northern Arctic Federal University (Arkhangelsk, Rusia), ha centrado su investigación en la hagiografía. En este breve libro, de apenas 78 páginas, presenta un inventario exhaustivo de los manuscritos griegos que contienen la Escalera del divino ascenso o Escalera del Paraíso de san Juan Clímaco. Comienza con un breve prólogo (pp. 1-3) en el que la autora presenta a san Juan Clímaco y su obra que, a pesar de tener mucha influencia en Europa durante el Medievo, ha sido muy poco estudiada. Actualmente se desconoce cuántos manuscritos se han conservado y, de los que se conocen, aún no tenemos una descripción sistemática. Popova señala que la base de datos Pinakes es de mucha ayuda, pero que está incompleta y no siempre es correcta respecto a los datos que proporciona. Declara que su objetivo al escribir este libro es contribuir a redactar un catálogo descriptivo y sistemático de los manuscritos que contienen la obra, ya sea entera o fragmentaria. Podemos decir que cumple su objetivo con creces. A lo largo de 59 páginas (pp. 4-63) clasifica de manera sistemática los 766 manuscritos conocidos por el país, la ciudad, la biblioteca o archivo y la colección en la que se encuentran. De cada manuscrito indica el número (si lo tiene) y especifica si se trata de una antología con fragmentos de la obra, si tiene escolios, si le falta el principio y/o el final o si el manuscrito cuenta con diferentes catalogaciones. A pie de página señala los casos en los que hay discrepancia con la base de datos Pinakes o los manuscritos que no aparecen entre los resultados de la base de datos al buscar “Iohannes Climacus”. En las últimas páginas (64-78) ofrece una amplia biblio1 See also the review of Przemysław Marciniak in Bryn Mawr Classical Review, Dezember 2016, Nr. 20. Thanks are due to Thomas Michael Banchich (Canisius College, New York), who corrected my English. 460 Discusiones y reseñas grafía en la que se pueden encontrar, mencionados al menos, todos los manuscritos que ha clasificado. Mª Belén BONED (U. Complutense de Madrid) José DECLERCK (Hrg.), Die Schriften des Johannes von Damaskos, herausgegeben von der Bayerischen Akademie der Wissenschaften, VIII/6: Iohannis monachi (VII saeculo ineunte) Sacra (olim Iohanni Damasceno attributa), Liber II. De rerum humanarum natura et statu, zweite Rezension, erster Halbband, A-E (*II211592), Berlin-Boston: Walter de Gruyter [Patristische Texte und Studien, 76], 2018. CXI + 730 pp. Prosiguiendo con la preciosa tarea de publicar, en la prestigiosa editorial De Gruyter, las obras completas de Juan de Damasco, José Declerck edita este tomo en el que se publica la primera edición de la segunda recensión del libro II de los Sacra. El mismo Declerck ha dado, en artículos de investigación anteriores, aunque no en la propia introducción, razones contundentes por las que debe rehusarse la atribución de la compilación, en sus orígenes, a Juan Damasceno. La introducción se inicia con la minuciosa tarea de clarificar el contenido, la extensión y el estado de conservación de los florilegios y sus manuscritos, un portentoso trabajo en el que también se desvela la estructura de cada uno de ellos y de sus fuentes. Tras una segunda parte, más breve, dedicada a la transmisión de los Sacra, la tercera se centra en la exposición de los pormenores de su reconstrucción, y la cuarta, en el propio texto, demorándose en los hiparquetipos, seguida de una breve Ratio edendi. Declerck había dado cuenta de las investigaciones que realizaron en el siglo XIX K. Holl (1897) y en el s. XX M. Richard (1962 y 1976), avanzando argumentos altamente demostrativos con respecto a la improbable autoría, por parte de Juan de Damasco, de los Sacra Parallela publicados por Michel Le Quien en 1860 y 1864 en Paris en dos tomos de la Patrologia Graeca (PG 95 y 96). Se trataba –concluyeron aquellos– de extractos, quizá escogidos con esmero, de una mucho más amplia y más antigua compilación. Sabemos, sin embargo, que los Sacra, al menos desde el siglo X, se habían atribuido al damasceno, pero el editor del volumen que aquí reseñamos adujo, hace solo unos años, en un magnífico estudio (y deja intuir en la introducción a la edición que nos ocupa de una parte de los 461 VARIOS AUTORES Sacra dedicados a la criatura humana) que existen razones para datar tal compilación en el primer cuarto del siglo VII. Este segundo libro, sobre el hombre, se transmitió en dos versiones, cuyas diferencias, a veces de envergadura, requieren una edición por separado (vols. VIII/6 y VIII/7 de Die Schriften des Johannes von Damaskos). Comprenden la primera edición de la segunda revisión, tal y como esta se puede reconstruir a partir del Florilegium Thessalonicense, el Rupefucaldinum, el Hierosolymitanum, el PMLb, La y Lc. En estos florilegios se compendian 2903 textos de la segunda revisión, que están tomados del Antiguo y del Nuevo Testamento, los Padres de la Iglesia, Filón de Alejandría y Flavio Josefo. Examinar los textos en los que se ha concretado el derrotero de esta errónea atribución merece la pena, aunque Declerck dedica la mayor parte de la introducción a las descripciones de la estructura de cada uno de los florilegios conservados. Al preparar su edición de los Opera Omnia de Juan de Damasco, Michel Le Quien se encontró con dos versiones de los Sacra Parallela, los Vaticana Parallela, y los Rupefucaldina Parallela, que mostraban grandes divergencias entre sí. Rechazó la autenticidad de los últimos, ya que dos pequeños textos que son designados como escolios, pero que formaban parte de hecho de la compilación, contenían una clara alusión a la ocupación de Jerusalén por parte de los persas en 614. Estos textos ponían en entredicho la atribución de los Sacra al autor de la Expositio fidei. Le Quien concluyó que los Rupefucaldina Parallela debían ser una colección anterior, que fue atribuida a Juan en una época tardía. Declerck considera que la introducción de Le Quien es, a diferencia de lo que habitualmente ocurre, un texto que ofrece preciosa información sobre la posible historia de la compilación de esos fragmentos, y tanto esta como otras fuentes le permiten probar que cierto número de temáticas abordadas en los Sacra hacen posible contextualizar y fijar de manera definida en qué años se produjo la compilación de la obra. Sin embargo, Le Quien se equivocaba al considerar la naturaleza de los Rupefucaldina y de los Vaticana Parallela, pues según Declerck ni los unos ni los otros transmitieron la redacción primitiva, en tres libros, de los Sacra. Esta se considera hoy en día desaparecida, aunque una parte considerable se halla conservada en un número notable de florilegios, cuyo contenido es determinado, sin duda, por las particulares inclinaciones intelectuales de cada uno de sus respectivos redactores que, en función de lo que les interesaba preservar y resaltar, omitían, resumían, cambiaban de lugar e intercambiaban no solo extractos específicos, sino incluso capítulos enteros. Es así 462 Discusiones y reseñas que sobre la base de los contenidos, Declerk se entretiene, en la introducción, en distinguir tres tipos de florilegios: a) En primer lugar, aquellos que contienen tan solo uno de los tres libros, como por ejemplo, el Libro I, que se halla en el Florilegium Hierosolymitanum, o la primera recensión del II, en el Vaticanus gr. 1533, y del III, en Athos Iviron 382. También puede ser reconstruido a partir de ciertos manuscritos híbridos el Libro II. b) En segundo lugar, florilegios que fusionan los tres libros, como el Florilegium Vaticanum en un manuscrito del siglo XI que se halla en El Escorial, y una serie de recentiores, entre los cuales el Vaticanus gr. 1236 que Le Quien utilizó. También el primer libro del Florilegium Hierosolymitanum, que se halla en Jerusalén, Santo Sepulcro y Atenas. c) Finalmente, los florilegios híbridos o fusión de florilegios, como el tercer libro del Florilegium Hierosolymitanum, el Florilegium Rupefucaldinum de la Staatsbibliothek de Berlín o el Florilegium PMI de la Biblioteca Nacional de París (gr. 923), de la Biblioteca Marciana (gr. 138) o de la Laurentiana de Florencia, donde se halla asimismo otro florilegio. Los dos escolios que se refieren a la toma de Jerusalén en el 614 forman parte, precisamente, del libro II de los Sacra, de la segunda recensión. Que los escolios estén ausentes de la primera recensión del libro II no prueba nada, puesto que el contenido de esta recensión, como el de todas las demás, depende enteramente de su redactor. Tanto los dos escolios como la profecía de Ezequiel que se relaciona con el primero y que se interpreta que se refiere a aquel acontecimiento, desaparecen por razones que solo el redactor pudo conocer. Sin embargo, los dos escolios están altamente imbricados en la tradición de los Sacra, porque figuran ya en el arquetipo de la segunda recensión. Su importancia, así, para la datación de la compilación primera es considerable, más si se tiene en cuenta que otros escolios se hallan ya en las diferentes revisiones desde aquel trabajo inicial. Declerck ha observado que, con el fin de dar cuenta de la vinculación de los dos escolios con la toma de Jerusalén de 614, Flusin adelantó la hipótesis de que los Sacra Parallela no son una obra personal, sino el resultado de una lenta elaboración, y otro estudioso, Studer, admitió que no podría o sabría precisar en qué medida el damasceno pudo haber colaborado en la misma. Siendo, así, un 463 VARIOS AUTORES trabajo de largo aliento, se describe en él, también, la época de la invasión persa. Declerck piensa que Flusin, aun no expresándolo directamente, consideraba que en dicho proceso Juan de Damasco pudo ser uno de los últimos redactores, acaso el que dio a los Sacra su forma definitiva, lo que justificaría que el trabajo le haya sido atribuido en siglos posteriores. Declerck rechaza por completo lo que Flusin, según él, postulaba, pues en su opinión todos los indicios llevan a pensar que los Sacra son obra de un solo redactor. La idea de dividir la materia en tres libros estaba ya en el planteamiento primero de la compilación, y así los títulos se conciben en función de aquella división y hay una gran homogeneidad entre ellos (se reconoce en todos el mismo vocabulario, con las mismas locuciones predilectas de quien las utilizó). De este modo, la presencia ininterrumpida de escolios se remonta a este, así como la uniformidad en la elección y presentación de los extractos escogidos. La mayor parte de las citas de los Padres de la Iglesia de los Sacra han sido tomadas de autores de los siglos IV y V. Es improbable que el compilador no hubiera escogido textos que, por razones contundentes, fuesen conocidos por los hombres de su tiempo, tanto más cuanto la obra procura un conjunto de normas que parece que quien las recoge tiene la intención de que sean de utilidad en el seno de la sociedad de su tiempo. En cualquier caso, Declerck considera, en nuestra opinión con acierto, que la propia elección de los textos permite definir y concretar la datación de la forja de la obra, y así se dedica, por ejemplo, a describir algunas de las temáticas que esos textos reflejan. Un pasaje de Isaías, por ejemplo, parece sugerir que el escoliasta y los cristianos de cuya comunidad formaba parte habían sido víctimas de injurias por parte de los judíos a causa de su religión. Y nos recuerda el estudioso que, tras la caída de Jerusalén de 614, se produjo una alteración de fuerzas, de modo que los judíos se vieron en posición de permitirse dar curso libre a un odio contenido por mucho tiempo contra los cristianos. Otro capítulo, cuyo título podría traducirse como Sobre el emperador, que representa una desventaja que parta a la guerra y que más vale responder a los enemigos enviando mercenarios u ofreciéndoles presentes antes que ir él mismo, parece reprobar la actitud de Heraclio a propósito de la cuestión. Tras la época de Teodoro, los emperadores –recuerda Declerk– se mantuvieron lejos del campo de batalla, e incluso Mauricio, quien había sido general de la armada de Oriente, al convertirse en emperador dejó de dirigir él mismo las expediciones. Heraclio decidió, en contra de esta estrategia, ponerse al frente de las tropas en la guerra 464 Discusiones y reseñas contra los persas, en 613. La descripción de este episodio hace fidedigna la datación que él vindica, las primeras décadas del siglo VII. Otra serie de capítulos trata de los dirigentes y sus súbditos, y en ellos se aduce que aquellos son responsables de la moral de los segundos y, por tanto, de las faltas y errores cometidos por estos últimos. Dando buen ejemplo, los dirigentes deben llevar a la virtud a quienes están sometidos a ellos. Otro tema importante es la vinculación de las tasas públicas al deber religioso, que lleva a Declerck a postular que la compilación tuvo que ser concebida en un territorio y una época en la que aquellas habían de serles pagadas a persas zoroastrianos, y sugiere que tuvo que ser redactada por un individuo del Estado bizantino leal al emperador, una lealtad que más que en otras provincias de Oriente se daba en Palestina. El tratamiento de la precisión de pesos y medidas remite, asimismo, a la época de Heraclio, bajo cuyo reinado el peso teórico del hexagrama fue rigurosamente respetado, una época en la que se daba un problema de honestidad en las transacciones comerciales que se producían en el seno de Imperio, del que las autoridades civiles y eclesiásticas tenían conciencia. Todo lo anterior lleva a una fecha que no hace posible que Juan de Damasco haya sido el primer compilador de los extractos. Se pregunta Declerck cómo habría podido ser Juan de Damasco el autor de la redacción primitiva, y que un nombre tan ilustre desapareciera más adelante de la mayoría de los testimonios antiguos. Cree el estudioso que siéndole aquella primera redacción atribuida a cierto Juan, en época más reciente se identificó a este con su célebre homónimo. Dos de los florilegios que contienen un libro nombran a un monje Juan, y el tercero especifica que es el damasceno, pero se trata de un manuscrito más reciente, del siglo XV, de modo que Declerck piensa que la identificación del Juan “monje y sacerdote” la hizo el compilador del Florilegio Vaticano, del cual pudo pasar al Florilegio PML, que conoció una cierta difusión, y fue aceptada y considerada verdadera por la élite erudita a la que pertenecen el autor de la Suda y Juan Zonaras. Por lo demás, los Vaticana Parallela publicados por Le Quien ofrecen en dos pasajes diferentes unas líneas atribuidas a cierto Máximo que espontáneamente se identificó con el Confesor, aun cuando ese pasaje mínimo no se encuentra en su obra conocida. Loofs consideró tales líneas como una interpolación que, según Holl, formaba parte del texto primitivo. Declerck piensa que es sorprendente 465 VARIOS AUTORES que Máximo se encuentre entre las fuentes del compilador, el cual, por regla general, y salvo en el caso del ps. Dionisio Areopagita, se limita a utilizar a autores pre-calcedonios. Además, si el Confesor es la fuente más reciente de los Sacra, hará falta ver si esta circunstancia impide datar su redacción a inicios del siglo VII. El propio texto –que puede traducirse así: «Cada malhechor estima que ser justo es un mal, que lo que es justo es un mal»– no se halla entre los de Máximo que conocemos ni en ninguna obra coetánea que nos haya llegado. Podría suponerse que el autor es un Máximo a quien no conocemos, pero no es imposible que la sentencia pertenezca a alguna de las obras del Confesor que han desaparecido. Según la Vida siríaca publicada por Brock, Máximo había entrado, en su juventud, en el monasterio de la Antigua Laura (hoy Wadi Chareitun o Suka) donde recibió su instrucción religiosa. La Antigua Laura se sitúa a escasos kilómetros de la Gran Laura y, aunque ignoramos hasta cuándo estuvo Máximo en Palestina, pudo hallarse allí hasta el 614, para luego refugiarse en Cisópolis, no lejos de Constantinopla, y en Alejandría. Si el compilador de los Sacra, como ciertos indicios permiten sospechar, se hallaba en Palestina, acaso en el monasterio de S. Sabas, no puede excluirse esa posibilidad: la aparición repetida de ese fragmento tan diferente de las fuentes habituales puede ser indicio de que Máximo se encontraba en la misma comunidad monástica o en una cercana a la del compilador. No cabe olvidar que las obras capitales de Máximo no se habían escrito todavía o no eran ampliamente conocidas cuando se compilaban los textos, de modo que la elección de aquellas líneas anodinas y que no pertenecen a su obra hoy conocida podría explicarse por este hecho. Declerck concluye que los Sacra son la obra compilatoria de cierto Juan que vivía en un monasterio de Jerusalén o los alrededores, acaso en la Gran Laura, donde sin duda estaba a su disposición una biblioteca excelente, en la que se hallaban los tratados contra Orígenes de Antípatro de Bostra. En su Vida de S. Sabas, Cirilo de Escitópolis relata que el higúmeno Gelasio había dado la orden de que dicho escrito se leyera en voz alta en la iglesia de la Laura, lo que provocó la indignación de los monjes origenistas. Algo más adelante, seis monjes antiorigenistas le procuraron una copia de este tratado de Antípatro al patriarca Efrén, tal como leemos en la obra de Cirilo referida. Este texto se considera perdido hoy en día, salvo precisamente los extractos del mismo que se hallan en los Sacra y otros más exiguos en las Actas del II Concilio de Nicea. Cabe preguntarse si el compilador escogió los textos de Antípatro de aquel mismo ejemplar que se leía por orden de Gelasio y se entregó con posterioridad a Efrén. 466 Discusiones y reseñas Asombrado por las convulsiones políticas de su época, el compilador Juan hace un número notable de alusiones a la misma, que permiten situar la redacción de los Sacra en las primeras décadas del siglo VII. Se sabe del compilador que era anti-origenista, sobre todo, justamente, por el libro II del que se ocupa este volumen que reseñamos. Un volumen de factura exquisita, como es habitual por parte de la editorial Walter de Gruyter, y con una introducción que delata la prodigiosa erudición de quien lo edita. Miquel BELTRÁN (U. de las Islas Baleares) Casia de Constantinopla. Poemas, ed. bilingüe, pról., trad. y notas de Ó. Prieto Domínguez, Madrid: Cátedra, 2019. 276 pp. La figura de Casia (Κασσία), la monja constantinopolitana que nació con el siglo IX y que ha sido comparada –exageradamente– con Safo, ofrece al lector amante de la historia y literatura bizantinas curiosidad e interés, tanto por su biografía y su contexto histórico, como por su obra, en la que alternan composiciones religiosas con epigramas de carácter moral. En ambas hay destellos de buena literatura. Algunos estudiosos han presentado a esta mujer, hija de un dignatario de la guardia real, como una proto-feminista. No es, de entrada, frecuente encontrar en esta época una mujer escritora que además ostente un bagaje cultural tan refinado. Pero no todos los testimonios en que se basa la imagen que de ella se ha conservado son rigurosamente históricos (el traductor del libro habla en concreto de la «creación de una leyenda»). Algunos, sin embargo, son verosímiles y significativos: se cuenta, por ejemplo, que fue una de las elegidas entre las doncellas más bellas del Imperio, por parte de Eufrósine, madrastra del futuro emperador Teófilo (813-842), para participar en un concurso en el que se dirimía nada menos que la futura boda imperial. Dicen que Teófilo admiró su belleza y que, con una manzana de oro en la mano (trasunto, sin duda, del Juicio de Paris), le espetó, quizá para ponerla a prueba: «A través de la mujer fluye la maldad», a lo que ella se aprestó a contestar: «Pero a través de ella, lo mejor emana». Se ha querido ver aquí otro trasunto, en este caso bíblico: una referencia soterrada a la redención de la caída de Eva por la salvación que aporta la Virgen Theotokos (así puede deducirse de su Himno a la mártir Bárbara). El príncipe, ante esta respuesta, eligió a Teodora, procedente 467 VARIOS AUTORES de Paflagonia, a la que haría emperatriz consorte (y en cuyo posterior reinado, por cierto, tuvo fin el iconoclasmo, en 843). De este episodio puede inferirse la proximidad de Casia a las más altas esferas de la corte y que era una mujer con opinión propia y al tanto de la alta política (como señala Óscar Prieto). Estos, en efecto, serían rasgos feministas. Tras el desencuentro con el futuro emperador –sigue la tradición– nació su vocación y se hizo monja. Entre los testimonios de corte más histórico, se cuenta con los del reformador monástico Teodoro Estudita (759-826) de quien se conservan tres epístolas dirigidas a Casia que, con buen criterio, vienen traducidas en el libro. Por él, sin duda, sabemos que fue una mujer devota y que fundó un pequeño convento que llevaba su propio nombre y del que fue su abadesa (ἡγουμένη), según la tradición, en el Jerólofo, la septima colina de la Ciudad. Escribió conforme a su esmerada educación con una rica y variada métrica y con dominio de recursos estilísticos, como los juegos etimológicos, aliteraciones, paronomasias, etc. Por lo demás, su vida está incardinada en una época de por sí atractiva, la de las luchas entre iconoclastas e iconódulos, en las que tomó claramente partido por la segunda opción. Murió, seguramente, antes del 867. En cuanto a su obra no estrictamente religiosa, que es la parte más breve, hemos de partir del hecho de que los epigramas en Bizancio abarcan una serie de composiciones cortas de los más distintos motivos (satíricos, panegíricos, adivinanzas, acrósticos, epitafios, etc). Los de Casia se centran, mayoritariamente, en aspectos que podemos englobar bajo la denominación de gnómicos. El traductor prefiere el término sentencias, pero también podían haber sido llamados aforismos, máximas e, incluso, proverbios, por su resonancia bíblica. En ellos se tratan temas como la necedad, la codicia, la prudencia, la belleza (desde un punto de vista espiritual), la mentira, la soberbia, la humildad, etc. Podríamos decir que se dirigen preferentemente a un auditorio extramuros, seguramente aristocrático. Otras sentencias, como aquellas que reflexionan sobre la vida monacal o la condición de monje, tendrían a su comunidad religiosa como destinataria. Están escritos en trímetros yámbicos, aunque por los avatares fonéticos quedan como dodecasílabos, con marcadas cesuras (bien señaladas en la traducción) y acentuación en la penúltima sílaba. Algunos parecen basados en la experiencia, por ejemplo, los que tratan de la amistad: Es grande lo pequeño cuando el amigo es agradecido pero para el desagradecido es pequeñísimo lo grande. 468 Discusiones y reseñas Otros quedan expresados, con buen sentido, con rima en la lengua de llegada, pues aunque era un recurso ajeno a la literatura bizantina, se recoge así, en cierta manera, una intención presente en la autora, la fácil memorización. De esta manera, además, evocan de forma más reconocible tradiciones paremiológicas, por ejemplo: En las penas las charlas de amigos con amigos son más placenteras que toda miel o plato exquisito. Algunas son ofrecidas como modelos de conducta, como la que reza Ama a todos. Mas en todos no confíes, o guardan una esencia clásica, por ejemplo, en forma palindrómica: Es la astucia de niños conversación de ancianos; hay otras que conservan un trasfondo paremiológico, como las variantes del refrán entre nosotros conocido como “Quien encuentra un amigo encuentra un tesoro”, ya presente en la Biblia (Sir 6.14). A este grupo pertenece Quien merece ser querido cuando encuentra a un amigo que lo quiere/ se regocija fúlgido como si encontrara una gran cantidad de oro. Porque la riqueza es inútil si no cuenta con un amigo: Mejor con mucho que el oro y las perlas:/ un enjambre de amigos, para el que ama de veras – dice–, o en su variante: Como la casa oscura no tiene encanto alguno/ Tampoco la riqueza sin amigos. Hay toda una serie que sigue la máxima que en el prólogo a la primera parte del Quijote se recoge a manera de cita de Catón: Donec eris felix multos numerabis amicos, tempora si nubila solus eris (en realidad, versos de Ovidio, Tr. I, 9, 5-6). Por ejemplo: Al amigo de veras pues no abandonará lo mostrará lo incierto a aquel que le es querido. Otras sentencias muestran el más rancio prejuicio étnico, como la invectiva a los armenios; o hace aliteraciones de manera virtuosa, como el juego con la raíz *fer ‘llevar’, muy bien conservada en la traducción: Si los hados te llevan, tú déjate llevar y sobrellévalo: pues si tu hado te lleva y no lo sobrellevas te dañas a ti mismo y el hado igual te lleva. 469 VARIOS AUTORES Otras, en fin, reflejan paradojas, como Mejor estar enfermo a sanar mal, o Mejor la enfermedad a la mala salud. Hay una serie que se centra en reflexiones sobre la envidia, no desde la penetración psicológica, sino desde la censura moral, y otras que resultan un catálogo de odios de la autora, todos ellos encabezados por la palabra Miso (μισῶ). Entre ellas predominan las que se refieren a la estupidez de aquellos que censuran o se jactan de lo contrario que su conducta manifiesta. Aunque también odia el silencio cuando es momento de hablar (lo que nos recuerda a las palabras que dirigió al emperador). No faltan los que cuentan con una base paremiológica, como el que dice En el estúpido el conocimiento/ es cascabel en la nariz de un cerdo, que recuerda proverbios divulgados como el de «la miel no está hecha para la boca del asno» o «no hay que echar margaritas a los cerdos», que, en último término pueden guardar lejanas resonancias heracliteas (recordemos aquel fragmento que dice: Los cerdos se gozan con el cieno más que con el agua limpia, o Los asnos mejor escogerían granzas que no oro, fr. 56, AGC= 111 DK). Otras influencias de la tradición clásica que pueden rastrearse pueden remitir a Esopo. Las sentencias entonces serían una especie de moraleja de fábulas; las hay también de otros autores de gran solera, como Teognis (425-428) o Sófocles (OC 12251228), como aquella que se traduce: Mejor para el necio no nacer nunca/ y, si aparece sobre la tierra, no ser bautizado,/ sino al instante ser al Hades enviado (p. 113). A pesar de que pueda guardar, como señala el traductor, un sentido que remitiría al Nuevo Testamento referido a las palabras de Jesús a quien le traicionó (Mt 26.24; Mc 14.21), creemos que predomina el sustrato clásico (quizá sería una mejor traducción del segundo verso del estilo «...y si nace,/ no caminar [βηματίσαι] sobre la tierra…»)1. Otras sentencias pueden recordar al “Venceréis pero no convenceréis” unamuniano, como la que dice: Mejor ser derrotado que vencer sin razón, o bien Mejor lo poco y bueno por ley justa/ que lo máximo por la ilegalidad. Hay incluso versos que podríamos anacrónicamente incluir en el género minimalista llamado ahora “nanorrelato”: Un avaro al ver a su amigo se escondió/ y pidió a los sirvientes que mintieran. Los Himnos se encuadran en la tradición litúrgica y musical bizantina. En este ámbito, los de Casia ocupan un reconocido lugar de honor. La autora presta una especial atención a personajes hagiográficos femeninos del santoral (como Pelagia, Eudocia de Samaría, María Egipciaca, Magdalena, etc.), haciendo 1 Cf., en este sentido, la traducción de Virtudes Velázquez citada infra. 470 Discusiones y reseñas muchas veces hincapié en la redención de sus vidas pasadas al convertirse al cristianismo. En la traducción quedan vertidos en versos libres, guardando, eso sí, estructuras silábicas fijas de nuestra tradición. Esta es la primera traducción al español de los Himnos (y de las Sentencias si descontamos el trabajo de fin de máster oficial de Filología y Tradición Clásica [curso 2015-2016] de la Universidad de Granada titulado Los versos gnómicos de Casia la monja: análisis y contextualización, con texto y traducción de los proverbios, obra de Virtudes Velázquez Rodela). La extensa introducción (76 páginas) de Óscar Prieto es sólida y pormenorizada, con una explicación clara acerca de la transmisión de los textos. La traducción es precisa y elegante. Se trata de una aportación a la bizantinística muy útil y completa. José R. DEL CANTO NIETO (IES Madina Mayurqa, Palma de Mallorca) Theodorus Metochites. Orationes, I. Polemis-E. Kaltsogianni edd., Berlin-Boston: Walter de Gruyter [Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Teubneriana], 2019. XXXIV + 762 pp. Una buena parte de la extensa producción escrita de Teodoro Metoquita (1270-1332) permanece aún inédita. En las últimas dos décadas han visto la luz ediciones de varias obras suyas, en especial de mano de la escuela de bizantinistas de Gotemburgo. Su Introducción a la astronomía ptolemaica (Στοιχείωσις ἀστρονομική) fue editada en 2003 por Börje Bydén1, y la mitad de sus 120 ensayos sobre materias diversas (Σημειώσεις γνωμικαί), por Karin Hult2. Ioannis Polemis (Atenas) editó los veinte poemas en hexámetros que nos han llegado de su pluma3 y ahora, en colaboración con Eleni Kaltsogianni (Yánina), edita los diecinueve discursos conservados. Son discursos de naturaleza retórica compuestos en alabanza de personas, santos o ciudades, en conmemoración de 1 2 3 Theodore Metochites’ Stoicheiosis astronomike and the study of natural philosophy and mathematics in early Palaiologan Byzantium, Göteborg 2003 [Studia Graeca et Latina Gothoburgensia 66]. Theodore Metochites on ancient authors and philosophy: Semeioseis gnomicai 1-26 and 71, a critical edition with introduction, translation, notes and indexes, with contribution by B. Bydén, Göteburg 2002 [Studia Graeca et Latina Gothoburgensia 65]; Theodore Metochites on the human condition and the decline of Rome: Semeioseis gnomikai 27-60, Göteborg 2016 [Studia Graeca et Latina Gothoburgensia 70]. Theodorus Metochita. Carmina, Turnhout: Brepols, 2016 [Corpus Christianorum Series Graeca 83]. 471 VARIOS AUTORES amigos o difuntos o atacando a enemigos. Se han conservado completos en el Vindobonensis phil. gr. 95, quizás compilado por el propio Metoquita poco antes de su muerte, y de forma parcial en otros códices de Paris, Calce, Atos, Vaticano, etc. Algunos discursos ven ahora la luz por vez primera, otros han conocido ediciones individuales recientes del propio Polemis, y otros, finalmente, solo tienen ediciones antiguas (de Sathas en su Μεσαιωνικὴ Βιβλιοθήκη, 1872, o de Treu en BZ 1899). En el prefacio (VII-XVIII) los editores describen el códice de Viena y presentan la transmisión de algunos discursos en otros códices. De forma especial se detienen en el análisis de la tradición manuscrita del discurso 6, dedicado a san Gregorio de Nazianzo, conservado de forma completa en dos manuscritos y parcial en otros tres, y fijan su stemma. A continuación ofrecen un listado de las ediciones anteriores de los discursos y los criterios por los que se rige su edición. Como viene siendo habitual en los últimos años, los editores han preferido conservar las particularidades gráficas con las que el texto se ofrece en el Vindobonensis que les sirve de base para la fijación del texto: “desviaciones” en el terreno de los acentos y espíritus, porque se considera que los autores medievales no seguían las normas áticas en este campo; mantenimiento de las grafías propias de Metoquita que difieren de nuestros usos (διατοῦτο, ἐφόσον, τουλοιποῦ, κατανάγκην, etc.) y de formas alternativas que conviven con las “canónicas” (ταυτὰ / ταὐτὸν, βδελλυρόν / βδελυρώτατος, etc.); respeto de la acentuación de énclisis y la puntuación del manuscrito (ὅ δ᾿, εἴπέρ τινες, τόνδέ τινα, οἶμαι σοι, etc.). Los editores, sin embargo, han preferido restituir la iota suscrita, omitida con regularidad por los copistas. Cierran la introducción las abreviaturas de fuentes antiguas y medievales recogidas en el aparato de citas (XIX-XXXII) y un listado de abreviaturas y siglas. La edición de los diecinueve discursos ocupa el grueso del libro (pp. 1-722) y va acompañada de dos aparatos, crítico y de citas. Los editores han hecho un esfuerzo ímprobo por identificar todas las citas y loci paralleli, a veces difíciles de localizar, hasta el punto de que en ocasiones (pocas) se ven obligados a confesar su incapacidad de hacerlo. Cierran el volumen los índices de nombres propios, de pasajes de la Escritura y de fuentes citadas (pp. 723-762). El texto de los discurso es complejo. Son composiciones retóricas escasamente narrativas, incluso cuando relatan hechos de la vida de un santo o describen una ciudad. Cada afirmación es objeto de ampliación por medio de consideraciones generales, preguntas retóricas, comparaciones, citas, etc. El 472 Discusiones y reseñas vocabulario no es de uso corriente y la gramática y sintaxis son las propias de una lengua purista, con duales, optativos (incluso de futuro en oración principal, empleo no clásico), atracción del relativo, abundancia de participios, etc. Si a ello sumamos el mantenimiento de la puntuación del manuscrito, aumenta la dificultad de lectura y comprensión de los textos. Otros factores, como la eventual indistinción gráfica τίς / τις , οἱ / οἵ, etc., incrementan esa dificultad y obligan al lector a volver constantemente sobre sus pasos. Hay algunas erratas, pocas para semejante volumen de texto editado. Menciono dos: XV, in codice Vindobonensis phil. Gr. (por Vindobonensi); 2.12.25 παραστήσῳ (παραστήσω). Son minucias que no empañan la calidad de la edición. Este reseñante mantiene sus reparos a la conservación de los acentos y espíritus y, sobre todo, de la puntuación que ofrecen los manuscritos medievales, que en su opinión dificultan la lectura de los textos. En todo caso, se trata de una elección personal de los editores a la que no se puede hacer reproches. Suyo es el mérito, no menor, de que los diecinueve discursos de Metoquita tengan ya una edición crítica moderna completa que sustituye a las antiguas y parciales que manejábamos hasta ahora. José M. FLORISTÁN (U. Complutense de Madrid) AYORA ESTEVAN, D.-LÓPEZ MARTÍN, D.-MARTÍNEZ VÁZQUEZ, A.-TIERNO CASADO, C.-FLORISTÁN, J. M., Espaneas. Consejos de un padre a su hijo. Poema bizantino, Madrid: Asociación Cultural Hispano-Helénica, 2018. 171 pp. Los estudios españoles de bizantinística destacan, entre otros motivos, por sus aportaciones en el campo de la lingüística diacrónica del griego; basta con recordar algunos títulos, como la Gramática de la Crónica de Morea de Egea1 o la reciente monografía editada por López Cruces y Papadopoulou, La lengua griega medieval 2. El volumen que presenta esta reseña –resultado del trabajo colaborativo entre un catedrático y sus alumnos– es un nuevo hito para los lectores de castellano interesados en el griego del período bizantino, puesto que 1 2 J. M. EGEA, Gramática de la Crónica de Morea: un estudio sobre el griego medieval, Vitoria-Gasteiz 1988. J. L. LÓPEZ CRUCES-P. PAPADOPOULOU (eds.), La lengua griega medieval, Granada 2017. 473 VARIOS AUTORES centra su atención en la lengua de una obra algo ensombrecida debido a su carácter popular: el Espaneas. La introducción, sencilla pero dotada de los elementos necesarios para dar a conocer el texto –así como para ayudar a profundizar en él a quien lo desee–, subraya la finalidad didáctico-parenética de este poema (género de considerable éxito en Bizancio), la existencia de múltiples versiones de este (bien a causa de su convulsa transmisión textual, bien por los efectos de la tradición oral), así como los problemas de autoría (aun hoy indeterminable), las fuentes utilizadas para la redacción del poema (especialmente el texto pseudoisocrático A Demonico a través de unos Excerpta Parisina) y la fecha en la que esto se llevó a cabo (fijada por consenso después del gobierno de los Comnenos). Se trata de una edición bilingüe; el original y la traducción se presentan enfrentados, algo ciertamente útil para el lector especializado. El texto griego empleado es, según se nos hace saber, la edición de 2010 de Anagnostópulos3 con leves modificaciones (que, a diferencia de otras monografías en las que se toman decisiones semejantes, no están indicadas). La traducción, por su parte, aparece aquí por primera vez en castellano, hecho que incrementa su valor y el mérito de los estudiantes de máster encargados de elaborarla. Si bien es cierto que puede resultar en ocasiones un tanto pedestre (particularmente notable cuando no se respetan los marcos predicativos propios del castellano), hay que tener en cuenta la naturaleza didáctica del trabajo y la ausencia de traducciones anteriores en las que apoyarse –opción frecuente en los textos clásicos–. Al texto le sigue el estudio lingüístico. Está estructurado en las secciones de las gramáticas tradicionales (esto es, morfología nominal y pronominal, morfología verbal y sintaxis), seguidas de unos apartados específicos para la obra de métrica y léxico. Dicha estructura es evidente si la entendemos como derivada de material de clase, siempre de corte introductorio; las ventajas de esto son claras: permite localizar la información con mucha facilidad. Es posible, no obstante, que algunos especialistas noten la ausencia de las nuevas corrientes de la lingüística que han arrojado luz sobre la diacronía de las lenguas, tales como la lingüística variacional aplicada a la diglosia4 (interesante para el contexto de Bizancio), pero la sola existencia del presente volumen abre la posibilidad a 3 4 Γ. Σ. ΑΝΑΓΝΩΣΤΟΠΟΥΛΟΣ, Ὁ Σπανέας. Κριτικὴ ἔκδοση μὲ βάση ὅλα τὰ σωζόμενα χειρόγραφα, Αθήνα 2010. Un texto fundamental es P. KOCH-W. OESTERREICHER, Lengua hablada en la Romania: español, francés, italiano, Madrid 2007. 474 Discusiones y reseñas posteriores estudios –tanto lingüísticos como literarios– más específicos. A cada alumno le fue asignada una parte de la gramática; lejos de ser perjudicial, resulta sorprendente la labor de normalización a la que la redacción y la disposición de la información han sido sometidas. El volumen contiene un glosario en sus páginas finales, elemento de cierta innovación con respecto a obras análogas. Se trata de un glosario sencillo pero iluminador, dado que traza con tono divulgativo las relaciones semánticas existentes entre el griego clásico y el griego medieval y moderno; esta compilación es especialmente enriquecedora para el estudiante que, debido a los planes de estudios mayoritarios en las universidades españolas, ha recibido una formación casi exclusivamente clásica. La presente edición, más allá del aporte académico diseccionado más arriba, es una prueba física de que es posible la colaboración entre los especialistas más curtidos y los investigadores noveles, además de un rayo de esperanza para la perpetuación de nuestras disciplinas. Antonio SÁNCHEZ GONZÁLEZ (U. Complutense de Madrid) M. CORTÉS ARRESE, Vidas de cine. Bizancio ante la cámara, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2019. 206 pp. + 12 illustrations. The excellent Italian film director and screenwriter Federico Fellini, considered as one of the greatest and most influential ones of all time, once said: «Talking about dreams is like talking about movies, since the cinema uses the language of dreams; years can pass in a second, and you can hop from one place to another. It’s a language made of image. And in the real cinema, every object and every light means something, as in a dream»1. The monograph we are about to analyze reveals perfectly both the huge power and the fragility of the cinematography, the same as it is with a dream. In a reverie one can compose life and its occurrences as he desires, with an absolute liberty, but remembering the volatile nature of daydreaming. In the process of devising and creating a film, the 1 J. COTT, Fellini’s Language of Dreams. The Italian filmmaker talks about his magical medium, Rolling Stone, Straight Arrow Publishers, no 421, May 10th, 1984, https://scrapsfromtheloft.com/2017/ 12/05/fellinis-language-of-dreams-rolling-stone-interview-1984/ [accesed 02.04.2019]. 475 VARIOS AUTORES rules are rather the same. A director can make a movie as he wishes, but, as it is meant to be public, the result of his imagination will depend also on many circumstances and will be a subject of thousands of evaluations. And, as the effort is crucial in fulfilling the dreams, a definite and firm idea is vital in making a high quality movie. Miguel Cortés Arrese, in Vidas de cine. Bizancio ante la cámara, his most recent publication, has chosen to provide the readers with a comprehensive study about the Byzantium through the eyes of the so-called seventh art2. Cortés Arrese, professor of History of Art at the University of Castilla-La Mancha, is among the, or even the most important Byzantinist in Spain, thus this monograph takes its appropriate place next to a plenty of other publications by the author dedicated to this period of history and its legacy, analyzed from various perspectives3. Respectively, the subject matter itself is not unforeseen, but the point of view, without any doubt, is. In front of our eyes we have an innovative investigation, as the book is the first study dedicated to the representation of the Byzantine world in cinema. It seems even surprising, but, as the author himself admits, this study «inaugurates the parcel of film studies dedicated to the Empire of Constantinople» (p. 17). Regarding the depiction of different historical periods in the movies, there are some books worth noticing, but none of them deals with the Byzantium. We can mention the publication The Ancient World in the Cinema. Revised and Expanded Edition4, a broad survey of films about the ancient world, and the book Big Screen Rome5, the first systematic overview of the most important and popular recent films about Roman antiquity, or the publication Remaking the Middle Ages: The Methods of Cinema and History in Portraying the Medieval World 6, which proposes a fresh theoretical approach to the study of cinematic portrayals of the Middle Ages. Nevertheless, we must acknowledge the failure in finding a similar publication about the luxurious and exuberant but also involute 2 3 4 5 6 The inventor of this term is the Italian film theoretician Ricciotto Canudo, who declared cinema as the seventh art, a synthesis of architecture, sculpture, painting, music, poetry and dance. See his best known essay: R. CANUDO, Réflexions sur le septième art, 1923. The most recent ones: Constantinopla. Viajes fantásticos a la capital del mundo, Madrid: Los Libros de la Catarata, 2017; Escenarios del arte bizantino, Murcia: Nausícaä, 2016. J. SOLOMON, Yale University Press, 2001. M. SILVEIRA CYRINO, John Wiley and Sons Ltd, 2005. A. B. R. ELLIOTT, McFarland & Co, 2010. 476 Discusiones y reseñas panorama of the Byzantine times. This is why now intervenes the connoisseur Miguel Cortés Arrese, an admirer of innovative themes. Vidas de cine consists of six chapters (divided in various subchapters with evocative titles, a thing which never lacks in books written by Cortés Arrese) and an outstanding foreword by Giorgio Vespignani (Alma Mater StudiorumUniversity of Bologna, campus of Ravenna). The first chapter (Bizancio ante la cámara) is like an overview of a plenty of films representing the Byzantium, rolled since the invention of the cinema. The second, the third, the fourth and the fifth chapters are dedicated, respectively, to four movies selected by Miguel Cortés Arrese to analyze in depth: Simón del desierto (Simon of the Desert, by Luis Buñuel, 1965); Teodora, imperatrice di Bisanzio (Teodora, Slave Empress, by Riccardo Freda, 1954); Andrei Rublev (by Andrei Tarkovsky, 1966) and Fratello sole, sorella luna (Brother Sun, Sister Moon, by Franco Zeffirelli, 1972). The final chapter, Movies which talk about us (Películas que hablan de nosotros) concludes the book. In the prologue, Giorgio Vespignani gives an excellent survey of the following text, paying special attention to the relationship between the History, a field of Humanities, and different histories, fruit of artistic creativity of the film director. Furthermore, he asks a lot of rhetoric questions to himself, to the reader and to the author of the book (which have been answered, at least partly, throughout the Vidas de cine): What remains of the History in the story of the filmmaker? Why to choose a character of that historical period or another? What the director wants to transmit with his election? (p. 10). He also admits the fact, perfectly seen and analyzed in the research carried out by Cortés Arrese, that from the very beginning of cinematography filmmakers have paid attention to the History with a purpose to create their own personal narratives, and that is why we always need to argue about how their stories have vice versa affected or transformed the History. For more profound examination Cortés Arrese has selected, as already mentioned, four films, but actually in the book he refers to a great quantity of movies dealing with Byzantium in many aspects, hereto from the very beginning of the cinematography till nowadays. Also important is the fact that each of the films must be analyzed taking into consideration the political, social and cultural circumstances of the corresponding time period. The reader is introduced to a set of masterpieces and literally invited to watch them. Whereas in one moment it is not possible, a glimpse has been given both in the storyline of the most significant films and also in versatile sources of inspiration. The author does 477 VARIOS AUTORES that with such a sophisticated and refined language that with only some lines he makes us imagine the described scenes. Luis Buñuel with his Simón del desierto is the protagonist of the second chapter. Opening each part of the book, Cortés Arrese with a purpose never starts directly with the analysis of the main film but offers a broader description, emplacing the reader in the specific whereabouts. Thus we have the opportunity to get acquainted with a wide range of inspirations which Buñuel obtained until his decision to make a movie about the stylites. Equally the author gives an informative overview of the origin, habits and specific events and miracles in the lives of various stylites. Those peculiar personages aroused the imagination of Buñuel and he made «kind of fusion» (p. 68) of different life stories of them, adding an unexpected ending. And this conclusion is what throws the spectator into contemporary world, the world of skyscrapers, Coca-Cola and electric guitar, thus connecting ancient times of the anchorites with here and now, the same that Cortés Arrese is doing through analyzing the movie from today’s perspective. The third chapter carries us over from Syrian deserts to the capital of the world, Constantinople. The author examines the outstanding and almost allegorical image and personality of the empress Theodora and her representation in the cinema, highlighting one, Teodora, imperatrice de Bisanzio, by the Italian film director Riccardo Freda. Before arriving to the city of the emperor Justinian and his famous spouse, we make a stop at Ravenna, getting to know its marvelous mosaics, where they both have been depicted. Cortés Arrese reveals that these astonishing works of art are the main starting point for many directors, stage-designers and even actors at the time of creating the environment and especially the image of Theodora. Regardless of the fact, which character features or life story details each director has wanted to highlight, these interpretations never lack underlining the impressive beauty of the empress. It is admitted that Freda was «encouraged by the ideas of energy and speed» (p. 111) and it can be clearly seen also in the storyline of the film that we follow through the exquisite description. Also the huge importance of color is accented, which strengthens the luxury and charm of Theodora, although, as indicates Cortés Arrese quoting different critics, she was seen as a very ambiguous character. With the next chapter we are navigating further in time and also territorially, as the life of Andrei Rublev, Russian monk-painter of the 14th century, took place in the Russian lands. Rublev’s story has been captured in a movie with the same name by Andrei Tarkovsky, one of the greatest filmmakers. This chapter, 478 Discusiones y reseñas dedicated to both Rublev and Tarkovsky, is the most extensive one, and one can appreciate the special sympathy of the book’s author for them. Cortés Arrese has investigated about the medieval painter already from the 1990s, and that allows him to create descriptions based on deep knowledge. Although the reader is introduced to the political and also artistic situation of Rublev’s time, the aim of Tarkovsky was neither to tell chronologically or systematically the life of the monk-painter nor to recreate a specific historical moment. He was interested much more in revealing the power of art, of creativity, of an inexhaustible innovative capacity. Thus the director needed to search for a universal, out-oftime point of view, which was, nevertheless, closely related to a specific place. As Tarkovsky said regarding the film: «We cannot reconstruct the fifteenth century exactly, however thoroughly we study all the things that remain of it. Our awareness of that time is totally different from that of the people who lived then. But nor do we think of Rublyov’s “Trinity” in the same way as his contemporaries, and yet “Trinity” has gone on living through the centuries: it was alive then, and is so now, and it is a link between the people of that century and this»7. This is exactly the perspective how the life of Rublev is revealed in the movie and also the point of view of Cortés Arrese, analyzing it now, giving brief, extremely precise, alive but unpretentious descriptions of each part of the film. Tarkovsky’s work is also the case when a history created by a film director achieves an influence on the History, because, although in the 1960s Rublev was highly evaluated nationally, this movie transformed him into a world admired artist. The last film that has captured Cortés Arrese’s interest is Fratello sole, sorella luna by Franco Zeffirelli. As it is dedicated to Saint Francis of Assisi, it takes place in Italy. He was not a character of the Byzantine world, but vitally important for its creation has been the Cathedral of Monreale with the astonishing mosaics, following the artistic and aesthetical traditions of Byzantium. We can read about those golden colorful decorations, reflecting the sunlight through the windows and generating an unforgettable experience. This interior was chosen by Zeffirelli, because in his opinion, it «seemed to be similar to the medieval splendor, necessary to recreate the papal court» (p. 185). The author emphasizes once more the importance of colors, playing a special role throughout the entire movie. 7 A. TARKOVSKY, Sculpting in Time: Reflections on the Cinema, Texas: University of Texas Press, 1989, p. 79. 479 VARIOS AUTORES Overall, the book of Miguel Cortés Arrese is far from being only an analysis of the four accentuated films. In each chapter he gradually, step by step (charged with diverse data) brings us closer to the main subject matter, thus going from outside to inside. He marks the historical, iconographical, intellectual and aesthetical background, and then comes to the point. The film itself has been described and analyzed precisely and expressively, almost recreating the visual imagery through the use of the written word. This ability is the most important quality of the publication, because it offers to enjoy it, to obtain a lot of information, and finally invites to watch those outstanding masterpieces. As the world-famous English filmmaker and producer Alfred Hitchcock once said: «For me, the cinema is not a slice of life, but a piece of cake», it means, not something ordinary but exceptional, and so is the book Vidas de cine as well. Ieva KALNAČA (Latvian National Museum of Art, Riga, Latvia) Γιώργος ΣΕΦΕΡΗΣ, Μέρες Η´ (2 Γενάρη 1961-16 Δεκέμβρη 1963). Φιλολογικὴ ἐπιμέλεια Κατερίνα Κρίκου-Davis, Αθήνα: Ίκαρος, 2018, σσ. 371 + 18 φωτογραφίες. Γιώργος ΣΕΦΕΡΗΣ, Μέρες Θ΄ (1 Φεβρουαρίου 1964-11 Μάη 1971). Φιλολογικὴ ἐπιμέλεια Κατερίνα Κρίκου-Davis, Αθήνα: Ίκαρος, 2019, σσ. 328 + 25 φωτογραφίες. La filóloga y editora Caterina Cricu-Davis [Κατερίνα Κρίκου-Davis], profesora e investigadora de literatura neogriega en las universidades de Cambridge y Birmingham, especialista en el estudio y comentario de Yorgos Seferis1, que en la actualidad se ocupa de la ordenación y catalogación del Archivo Seferis en la Biblioteca Guenadios de Atenas, ha culminado la edición de los dos últimos volúmenes del diario personal (Μέρες) de Seferis, publicados por Ícaros, la prestigiosa editorial ateniense donde ha aparecido prácticamente toda la obra poética y en prosa de Seferis. Los Diarios de Seferis comprenden, con los dos últimos volúmenes recién aparecidos, un total de nueve volúmenes2 que abarcan 1 2 Es autora del importante ensayo Lectura de Seferis. El Cuaderno de bitácora II y la obra en prosa del poeta (Atenas: Ícaros, 1989). Los tomos que constituyen la edición de los Diarios de Seferis son: Μέρες Α΄, 16 Φεβρουαρίου 1925-1 Αυγούστου 1931 (1975); Μέρες Β΄, 24 Αυγούστου 1931-12 Φεβρουαρίου 1934 (1975); Μέρες Γ΄, 17 Απρίλη 1934- 480 Discusiones y reseñas 45 años de la vida del autor, de 1925 hasta poco antes de su muerte en 1971. La labor de edición, al cuidado de diversos especialistas, se prolongó durante 45 años (de 1975 a 2019) en un ingente trabajo que nos permite ahora gozar por entero de la voz íntima del poeta a lo largo de su época de madurez creativa. A diferencia de los volúmenes anteriores, en cuya edición intervino el propio poeta, la de los volúmenes VIII y IX (Μέρες Η΄ y Μέρες Θ΄), correspondientes a la última década de su vida, Cricu-Davis ha trabajado directamente sobre los manuscritos originales de esta crónica íntima, en pequeñas agendas y cuadernillos de notas. La edición de unos originales así no es una tarea sencilla, todo lo contrario. Los asientos cotidianos de todo aquello que, personalmente para Seferis, era digno de señalarse se manifiestan de muchas maneras: a veces con un simple recorte de prensa, sobre todo extranjera, con anotaciones crípticas, con alguna cita erudita y, ante situaciones muy complicadas, pura y simplemente con rotundos silencios sumamente reveladores como, por ejemplo, el amargo sarcasmo de la exclamación «Προκόβουμε καταπληκτικά!» («¡Asombrosa manera de lucirnos!»), única anotación para el viernes 21 de abril de 1969, correspondiente al fatídico día en que los Coroneles dieron su golpe de Estado. Resulta, por lo demás, tremendamente irónico que en la agenda esa fecha esté señalada –en la agenda inglesa– con la efeméride del día: H. M. Queen Elizabeth II, born 1926, que marca la fiesta nacional de Gran Bretaña; para un diplomático, aun jubilado, como Seferis no era un día cualquiera, pues habría de acudir a la tradicional recepción en la embajada británica. Asimismo es altamente significativa la ausencia de referencias explícitas en sus anotaciones posteriores al golpe. Hay una explicación para estas aparentes lagunas en los asientos de los Diarios posteriores al 21 de abril de 1967: el temor fundado a registros domiciliarios por parte de la Seguridad del Estado, que en más de una ocasión “visitaría” la casa particular de Seferis en Atenas. La presión gubernamental contra Seferis se hizo efectiva después del “Manifiesto” (Δήλωση) que el autor había hecho público contra la dictadura el 28 de marzo de 1969 a través del servicio en lengua griega de la BBC, y retransmitido también por Radio París y la Deutsche Welle, lo que le acarreó la fulminante retirada, por parte del ministro de Asuntos Exteriores de la Junta Militar, Panayiotis Pipinelis, de los 14 Δεκέμβρη 1940 (1977); Μέρες Δ΄, 1 Γενάρη 1941-31 Δεκέμβρη 1944 (1977); Μέρες Ε΄, Γενάρη 1945-19 Απρίλη 1951 (1977); Μέρες ΣΤ΄, 20 Απρίλη 1951-4 Αυγούστου 1956 (1986); Μέρες Ζ΄, 1 Οκτώβρη 1956-27 Δεκέμβρη 1960 (1990), más los dos tomos reseñados, aparecidos en 2018-2019. 481 VARIOS AUTORES pasaportes diplomáticos (el suyo y el de su esposa) así como la pérdida de su consideración de embajador honorario de Grecia. El volumen VIII de los Diarios de Seferis cubre tres años, desde enero de 1961 hasta diciembre de 1963; la parte más significativa corresponde a los primeros dieciocho meses, que coinciden con el final de los cinco años que Seferis sirvió como embajador de Grecia en el Reino Unido. Fue este un período en el que, pese al cúmulo de trabajo diplomático marcado por las serias divergencias políticas entre Grecia y Gran Bretaña por el problema que había supuesto el largo y cruento proceso de la descolonización de Chipre, realizó una notable actividad diplomática. Así, los últimos meses de su puesto como embajador conocieron una notable mejoría de la relación entre ambos países debido a la reciente independencia de la isla y proclamación de la República de Chipre –en 1960–, tras los acuerdos de Zúrich-Londres, proceso en el que Seferis había desempeñado un importantísimo papel en la parte de las negociaciones, llevadas a cabo en Londres, entre la parte grecochipriota, con el arzobispo Macarios a la cabeza, y la turcochipriota. Quedaron como potencias garantes de la independencia Grecia, Turquía y Gran Bretaña. La República de Chipre ingresó, tras la firma de los acuerdos, en la ONU y posteriormente en otras organizaciones internacionales, como la Commonwealth y el Consejo de Europa. No obstante, la joven República se enfrentaba a un complicado futuro por la profunda división interna entre las comunidades greco- y turcochipriota. Seferis no podía ser ajeno a esta gran preocupación sobre los peligros que se cernían sobre su querida isla, tan cercana a él por muchos motivos. Este octavo volumen de los Diarios se cierra con el asiento del 16 de diciembre de 1963 y cubre el regreso de Seferis a Grecia y la concesión, en octubre de 1963, del Premio Nobel de Literatura. El material procede de cuatro manuscritos: dos agendas inglesas de gran formato que mantenía en su despacho en la embajada y dos blocs de notas de pequeño formato; el primero cosido y con la anotación autógrafa en la cubierta Note-Book 1961-1962, y el segundo una libreta de hojas cambiables, titulado en griego Diario. Atenas 28.8.’62-final del ’66, del cual la editora publica las anotaciones correspondientes a 1963. El volumen IX de los Diarios abarca desde la concesión del Nobel hasta su muerte. Al igual que en el volumen VIII, la editora ha hecho una labor encomiable. Ambos volúmenes no se parecen en nada a los siete anteriores porque no se parte de una elaboración meditada por parte del autor. El trabajo que ha supuesto la actual edición requería de una profesionalidad investigadora y un 482 Discusiones y reseñas conocimiento de los archivos de Seferis, dotes que demuestra cumplidamente la profesora Caterina Cricu-Davis. Así, en este volumen IX incluye tres amplios suplementos que reúnen material de los papeles personales de Seferis, imprescindibles para contextualizar y entender los mil y un aspectos políticos, sociales y, también, literarios y culturales que no aparecen explícitos en las anotaciones cotidianas del autor en sus agendas y blocs de notas. La editora descifra literalmente la gran cantidad de abreviaturas que hacía en sus apuntes apresurados. El trabajo filológico sobre un original tan complicado es modélico. La editora, en un extenso prólogo, desarrolla una detallada exposición y aclaración del variadísimo material de los asientos –propios de una agenda personal–; se ofrecen así explicaciones de tipo pragmático y una muy valiosa información sobre los numerosísimos personajes que desfilan por las anotaciones de los Diarios; identifica las abundantes referencias literarias y explica los acontecimientos políticos, diplomáticos y culturales vividos por Seferis y reflejados en estos Diarios. El aparato de notas es igualmente notable pues remite a muchas de las fuentes en que se basan los suplementos y remite a los otros tomos de los Diarios para numerosos aspectos en relación con el pensamiento seferiano en el resto de su obra literaria. No falta una útil sección de traducciones al griego de las muchas anotaciones en inglés o francés de Seferis y de los recortes de prensa y demás documentos que Seferis menciona expresamente. En ambos volúmenes la editora ha tenido el acierto de incorporar sendas selecciones de raro material fotográfico sobre Seferis. Por último, la edición de este volumen de los Diarios de Seferis por Caterina Cricu-Davis es excelente en todos los sentidos; además, se incorporan reveladoras notas de todo tipo y una abundante selección de raro material fotográfico que documenta la actividad del autor en el período cronológico que comprenden. Señalo, para concluir, sólo algunos de los momentos que marcaron los últimos años de la vida de Seferis y que nos introducen en las preocupaciones que tuvo ante la deriva, dramática, en que entró Grecia en esa época. Entre 1964 y 1965 Seferis fue nombrado doctor honoris causa por tres universidades en Grecia y en el extranjero: por la Universidad de Salónica, la de Oxford y la de Princeton. La oposición de Seferis contra la Junta Militar empezó a ser notoria desde 1968, cuando Mikis Ceodorakis le pidió participar en la presentación de las composiciones musicales para algunos de sus poemas y que se popularizaron inmediatamente hasta ser más tarde prohibidas por los Coroneles. En el periplo 483 VARIOS AUTORES de Seferis por Estados Unidos, en otoño de 1968, leyó muestras de su poesía en Harvard, Princeton, Pittsburg y Washington, dejando siempre constancia de la amargura por el secuestro de la libertad en Grecia. En septiembre de 1969 la Universidad de Illinois le ofreció docencia como profesor visitante, pero Seferis no la aceptó, declinando también la invitación de Harvard como docente invitado para el curso 1969-70; las razones: la retirada del pasaporte. En mayo de 1970 la Universidad de Padua, a iniciativa de Filippo Maria Pontani, director del Instituto de Estudios Bizantinos y Neogriegos, invitó a Seferis a los actos que aquella le organizaba en homenaje de su 70º aniversario, pero tampoco pudo acudir por lo mismo. La universidad, pese a todo, publicó en 1970 el memorable volumen Ommagio a Seferis3. En julio de 1970 Seferis realizó su postrera manifestación política al participar con el poema «Οι γάτες τ᾿ Αϊ-Νικόλα» («Los gatos de San Nicolás») en el volumen Δεκαοχτώ κείμενα (Dieciocho textos)4, de fuerte contenido contrario a la dictadura. El 22 de julio de 1971 Seferis ingresó en el Hospital de la Anunciación (Εὐαγγελισμός) para ser intervenido, falleciendo el 20 de septiembre de ese año. A su entierro en Atenas, dos días después, acudió silenciosa una inmensa muchedumbre, análoga por las circunstancias que concurrían con el entierro de Costís Palamás en 1943, en plena ocupación de Grecia. El importante papel que Seferis había desempeñado como diplomático en diversos puestos, tanto en el Ministerio de Exteriores griego como en las Naciones Unidas, en relación con Chipre fue también aviesamente utilizado contra Seferis por la dictadura. Ya en 1963, a raíz de la concesión del Nobel, la prensa y los círculos más reaccionarios de Grecia le habían reprochado su postura contraria a la Énosis y favorable a la independencia de la isla, hasta el punto de acusarle de traición y favorecer así su candidatura al Nobel (¡!). La estrecha amistad que Seferis había mantenido con Harold Macmillan, primer ministro británico durante el período de embajador en Londres, que tanto 3 4 Publicado por la Universidad de Padua como vol. 1 de Studi bizantini e neogreci. Contiene: «Traduzioni inedite de Seferis», por F. M. Pontani; «Poesia e pensiero della Grecia classica nell’opera di Giorgio Seferis», por E. Benedetti; «Il mondo bizantino in Seferis», por L. Marcheselli; «La mitologia delle pietre», por L. Marcheselli; «Seferis e Kalvos», por A. Gentilini; «Seferis e Montale: Paralleli», por A. Corrà; «Bibliografia delle traduzioni italiane da Seferis», por L. Azzoni. Editado por Kedros en Atenas, con textos de Yorgos Seferis, Manolis Anagnostakis, Nora Anagnostaki, Aléxandros Arguiríu, Aléxandros Cotsiás, Nicos Cásdaglis, Lina Cásdagli, Menis Cumandarea, Rodis Rufos, Yorgos Jimonás, Ceófilos Frangópulos, Takis Sinópulos, Stratís Tsircas, Keis Tsitselis, Spiros Plascovitis, Takis Cufópulos y Dimitris Maronitis. 484 Discusiones y reseñas contribuyó a la mejoría de las relaciones greco-británicas, también alimentó el arsenal de injurias contra él. El volumen IX de los Diarios se cierra con el asiento del día 11 de mayo, martes, de 1971 donde Seferis anota con amargura las injuriosas e injustas invectivas que le dedicaba un artículo del día anterior publicado en el diario progubernamental Estía5, relativas a la cuestión chipriota durante la conferencia de Zúrich, en 1958, y que le costaron a Seferis quedar excluido de las conversaciones. Seferis señala la cizaña que sigue sembrando Grivas con el aplauso de todos los «superpatriotas» (ὑπερπατριῶτες) de la hora actual. Seferis afirma taxativamente: «la Énosis significa la desmembración de Chipre». Palabras proféticas de lo que vendría el 15 de julio de 1974: golpe de estado en Nicosia, propiciado por Atenas, asesinato frustrado del arzobispo Macarios y proclamación de la Énosis con la «madre Grecia». Resultado: cinco días después del golpe Turquía invadió el norte de la isla. La desmembración (διαμελισμός) prevista por Seferis era ya un hecho que hoy todavía sigue lejos de una solución. Pedro BÁDENAS DE LA PEÑA (CSIC) Sarantis ANTÍOCHOS, Ventana al mediodía, ed. en griego y castellano con ilustraciones de M. Alcorco, Cuenca: Ediciones Segundo Santos, 2018. 55 pp. Una vez más la lectura se convierte en un placer para la mente y el corazón, pero también para la vista y el tacto, con la aparición de un nuevo libro de Sarantis Antíochos en esta cuidadísima editorial, con papel artesano y bellas ilustraciones. Se trata de una selección de textos que ya había sido publicada por la Editorial ΠΕΡΙΠΛΟΥΣ en 1995. Una parte de ella ha visto la luz también en castellano y francés bajo los títulos Confusión de aromas (1989) y Confusion de senteurs (1995 y 2017). Contaban los griegos antiguos (según transmite Diógenes Laercio) que, en cierta ocasión, el poeta trágico Eurípides le dejó a Sócrates el libro de Heráclito. Pasado un tiempo, al encontrarlo, le preguntó qué le había parecido. Sócrates, fiel a su estilo, contestó: «Lo que he entendido está muy bien, y creo que lo que no he entendido también lo está. Pero, para entenderlo del todo, más me valdría 5 Recogido por Cricu-Davis en el Suplemento I del vol. IX. 485 VARIOS AUTORES ser un buceador de Delos». Otro tanto podría decirse (guardadas las distancias) del libro de Sarantis Antiochos que reseñamos. El sentido del concepto “buceador de la isla de Delos” puede entenderse de manera denotativa como “rastreador de las profundidades”; pero también, en un sentido colateral, podría hacer referencia a la tierra que dio a luz a Apolo. El nombre de la isla de Delos, que se llamaba Asteria antes del alumbramiento del dios, pasó a significar entonces la ‘aparente’, ‘brillante’, ‘esplendorosa’, denominación muy acorde con una tierra donde nació el dios de la luz. Y de la misma manera que el filósofo de Éfeso alude en un pasaje de su libro a Apolo, el señor que tiene su oráculo en Delfos, donde tenía lugar la revelación de la Razón (y no olvidemos que la poesía es una forma de razón) diciendo que éste «ni muestra ni esconde, sino que da señales», para entender los crípticos versos de Antíochos habría que iniciar una inmersión propia de un buceador; pero también habría que dejarse llevar, para encontrar el sentido, por la ayuda que ofrecen las hebras del Sol mediterráneo, porque estos hilos son los que pueden alumbrarnos por los recovecos de este laberinto. Para Antíochos, la revelación anida sin duda en las profundidades, pero también en la luz, como señala el propio título del libro, Ventana al mediodía, encabezado con una cita de El Greco que habla precisamente de la luz y las ventanas. En efecto, el poeta anda a la búsqueda de la luz, de la prístina luz de los orígenes: Tu cuerpo –sonido líquido– chorreando dentro del amarillo, en los mares de antaño. Como la luz primera ligeramente escandalosa. y quiere que su camino se revele: ...sin temor. De frente al muro. Hasta que aparezca con claridad la ventana en el jardín profundo… * * Luz azul en azul luz. Habla el muro. Luego calla y te sucede el mar –no juegues con mi luz1. 1 LUZAZUL es precisamente el título de otro poemario del autor, cf. Erytheia 38 (2017) 427-428. 486 Discusiones y reseñas Detrás de cada ventana anida la luz, como expresa este cuadro de nítido sabor andaluz: Ansiedad de reja verde. Eterna adolescente con pájaros y desamores. Con banderillas y ventanas. Y la luz, transformada en color, puede resultar un criterio efectivo a la hora de dilucidar la verdad, pues permite discernir la realidad profunda y luminosa: En este morado no me reencontrarás. En el fucsia quizás de la mañana. Por debajo de las cosas –sentenciaba el filósofo de Éfeso– «la armonía inaparente es más poderosa que la aparente»: Ni una TESELA de intercolumnio erróneo. Incluso en los más negros arde dentro su propio Sol invisible. La luz, en efecto, es un claro anhelo del poeta, a quien le gustaría arder en medio de ella: Arder bellamente y ser visto a la misma difícil distancia de la Tierra y de los cielos Es de este modo, sumergido en la luz, como el poeta transita por el río de Heráclito, por el río de la vida en que todo pasa y todo queda: Y el mundo va pasando y se pierde en los cristales interiores. Mientras el taciturno Misisipi te silva: Tu, follow me. * * En otros versos, el lector cuenta con un sustrato mitológico para orientarse por el laberinto: Pesados pesadísimos los élitros de mi alma y el laberinto externo busca su hilo. ¿Quién traerá el rescate? 487 VARIOS AUTORES Vladimir Nabokob, en sus reflexiones sobre la interpretación de La Metamorfosis de Kafka, repara en algo fundamental: el escarabajo en el que se ha convertido su protagonista ignora que tiene élitros y que, por ello, su salvación se halla dentro de él mismo, si quiere sortear volando (como Ícaro y Dédalo) el laberinto. Se trata de la libertad. Y el otro hilo que duerme en las profundidades es el amor: Fuera de mi. Oh, piedra del Amor, atada en el hilo de oro—lanzada (cierta mañana) en lo hondo del Abismo. * * Otras veces el autor da la vuelta a los mitos o los afronta de una manera insólita. Por ejemplo, cuando se refiere a la imagen de la medusa, el ser mitológico que petrificaba con su mirada: Espectáculo dentro del espectáculo: la cabeza de medusa. Nueva muestra marítima de esclavitud a lo público de rojo vivo. Fue precisamente Kafka quien dio la vuelta al mito de la sirenas. En un pequeño relato parte de la idea de que era el silencio de éstas lo que verdaderamente podría cautivar al astuto Ulises. Sarantis Antíochos nos ofrece esta imagen: Qué más da...La Sirena suspende su canto cuando el negruzco pequeño dios pasa atado al mástil. Nos gustaría, por último, recordar la glosa que el autor dedica a otro praguense de honor: Por fin. Es Dios El único que cuida de los niños los locos los poetas y los borrachos –dice Holan. El poeta que sabía en propia carne lo débiles que son los ángeles de la guarda. José R. DEL CANTO NIETO (IES Madina Mayurqa, Palma de Mallorca) 488 Discusiones y reseñas Λεφτέρης ΠΑΠΑΛΕΟΝΤΙΟΥ, Νίκος Νικολαΐδης ο Κύπριος. Αλληλογραφία και άλλο αρχειακό υλικό, Λευκωσία 2018 [Δημοσιεύματα του Κέντρου Επιστημονικών Ερευνών 60]. 489 σσ. Entre los múltiples intereses que a lo largo de su actividad investigadora ha demostrado tener Lefteris Papaleondíu, profesor de la Universidad de Chipre, el escritor Nicos Nicolaídis (Nicosia 1884-El Cairo 1956) ha gozado de especial protagonismo. Entre los numerosos trabajos que le ha dedicado, debemos destacar la atención constante de que le ha hecho objeto en la revista μικρο φιλολογικά, que desde 1997 se publica en Nicosia bajo su dirección, y la edición en 2007 de un volumen conjunto en el que varios investigadores revisan y actualizan el estado de la cuestión sobre la figura de Nicolaídis, sin olvidar, por supuesto, la amplia exposición sobre su relevancia y las abundantes referencias a su obra y a su influencia que Papaleondíu incluye en la extensa Historia de la Literatura Chipriota Moderna, que publicó también en Nicosia en 2010 junto al profesor de la Universidad de Salónica Yorgos Kejayoglu1. «Escritor, pintor, grabador, impresor, encuadernador, músico, director de teatro, arquitecto, confitero, no existe un forma de expresión humana que él no haya experimentado»; con estas palabras se refería Yorgos Seferis a Nicolaídis, quien hoy en día está siendo ya considerado como la figura de referencia de la cultura chipriota que merece ser, pues siempre ejerció una gran influencia en la conformación y actividad de los círculos intelectuales, artísticos y literarios de Atenas, Chipre y Egipto. A pesar de no haber podido recibir un nivel de enseñanza elevado, Nicolaídis dedicó su primera estancia en Atenas (1907-1908) a formarse en Bellas Artes, lo que resultó decisivo a lo largo de su vida, pues constituyó su principal fuente de ingresos. Trasladándose después a Alejandría, participó en revistas literarias, y, después de haber viajado por algunos países de Europa, regresó a Atenas, donde se estableció entre 1915 y 1919. Fue en la capital griega donde publicó sus primeros poemas y colaboraciones en revistas literarias, y allí, con su 1 Contenidos de μικροφιλολογικά en http://microphilologica.blogspot.com (verificado 15/06/2019); Λ. Παπαλεοντίου (εκδ.), Νίκος Νικολαΐδης ο Κύπριος (1884-1956). Μια επανεκτίμηση του έργου του, Αθήνα: Βιβλιόραμα, 2007; Γ. Kεχαγιόγλου-Λ. Παπαλεοντίου, Ιστορία της νεότερης κυπριακής λογοτεχνίας, Λευκωσία [Δημοσιεύματα του Κέντρου Επιστημονικών Ερευνών 51], 2010, en especial pp. 364-370. Vd. reseña en Erytheia 32 (2011) 490-498. Para una visión general de la valoración de la obra de Nicolaídis, vd. también J. A. Caravolas, «Nikos Nikolaidis de Chypre», en: S. Constantinides (ed.), La République de Chypre: 50 ans après [ = Études Helléniques / Hellenic Studies 19.2, Automne 2011], pp. 187-202. 489 VARIOS AUTORES aire de dandy bohemio a medio camino entre Byron y Wilde –no en vano Óscar Wilde fue una de las principales referencias de Nicolaídis–, sus críticas a la obra de Costís Palamás, a quien sin embargo apreciaba mucho como persona y maestro, y su apasionada defensa del demótico y de la obra de Ánguelos Sikelianós, se convirtió en uno de los imprescindibles de la intelectualidad ateniense. Entre 1919 y 1923 se estableció en Chipre, donde su iniciativa vivificó la entonces poco intensa actividad cultural de la isla mediante la edición de libros, la puesta en escena de obras de teatro o la organización de exposiciones artísticas. En torno a él comenzaron a reunirse jóvenes escritores que más adelante se encontraron entre los grandes nombres de la historia cultural chipriota, como Emilios Jurmusios o Glafcos Alicersis. En 1923 se trasladó a El Cairo, donde vivió hasta su muerte y estableció estrechos lazos con el grupo de escritores de la colonia griega de Egipto, como Stratís Tsircas, María Roussiá y los hermanos Zódosis y Yorgos Filipu Pieridis, entre muchos otros. Este brevísimo repaso por la biografía de Nicolaídis, quien a pesar de que vivió en su isla natal relativamente poco tiempo acompañaba su nombre con el gentilicio “El Chipriota” para dar fe de los vínculos que siempre le unieron a ella, ya puede dar cierta idea de la riqueza de las relaciones personales que mantuvo a pesar de las peculiaridades de su carácter, un tanto extravagante y difícil según confirmaron todos los que le conocieron. Habiéndose centrado previamente en aspectos relacionados con la crítica literaria de Nicolaídis y en la reedición de algunas de sus obras de más difícil acceso debido a que el propio Nicolaídis ya las pensó en su momento para que fueran de circulación restringida2, Lefteris Papaleondíu ofrece en esta ocasión un compendio documental de primera magnitud en el que reúne toda la correspondencia de Nicolaídis que hoy por hoy se ha podido localizar. Su trabajo de rastreo por decenas de bibliotecas, instituciones y archivos privados y públicos se ha materializado en una colección de 261 cartas de y hacia Nicolaídis, 2 Tal es el caso de Ο Χρυσός Μύθος, colección de prosas poéticas, o poemas en prosa, género del que Nicolaídis es uno de los máximos exponentes de la literatura neogriega, que se publicó en 1938 en edición limitada para que circulara en Chipre y en Egipto, pero no en Grecia, como protesta por la censura que había impuesto allí la dictadura de Metaxás. Rescatando el grabado que adornaba la portada y el colofón final, y respetando en lo posible la disposición y los juegos cromáticos del original, todo obra del propio Nicolaídis, Papaleondíu ha editado el texto en la colección μικρο φιλολογικά τετράδια (nº 19, Λευκωσία 2015, 60 σσ.), que se publica como anejo de la revista μικρο φιλολογικά. 490 Discusiones y reseñas inéditas en su mayor parte. Se incluyen además 295 fragmentos de cartas entre terceras personas en las que Nicolaídis es mencionado por una u otra razón, lo que resulta también de gran interés, pues permite conocer la opinión que sobre él tenía su entorno más cercano, no siempre positiva, por cierto, pero siempre enriquecedora para un lector de hoy en día que guste de reconstruir las relaciones personales que se desarrollaron entre escritores de la importancia y proyección de todos los citados más arriba. Debemos alabar aquí la decisión del autor de incluir en este compendio cartas ya conocidas anteriormente, pues suelen ser testimonios publicados en artículos breves de revistas literarias o periódicos griegos, chipriotas o egipcios que hoy resultan de muy difícil acceso y en ocasiones requieren de un no menor esfuerzo rastreador que los materiales documentales inéditos. Por otra parte, muchas de estas cartas, que publicadas por separado rara vez sobrepasan la mera anécdota, cobran pleno sentido si son leídas en el contexto que genera la reunión de textos similares, pues eso las convierte en una suerte de piezas de rompecabezas cuyo conjunto configura un nivel de relato superior. El libro consta de trece capítulos precedidos de una introducción en la que el autor reflexiona sobre la aportación que todo el material compilado ofrece para nuestro conocimiento de la figura de Nicolaídis, sus concepciones artísticas, su evolución personal y su relación con el mundo y con sus compañeros escritores. En cada uno de los ocho primeros capítulos se reúne toda la documentación, principalmente correspondencia privada, relacionada con una persona del círculo íntimo del “Chipriota”: Stéfanos Párgas, Ánguelos Sikelianós, Glafcos Alicersis, Emilios Jurmusios, Timos Malanos, Stratís Tsircas, Costas Prusis y María Rusiá, y en el noveno capítulo se reúnen cartas variadas de distintos remitentes a Nicolaídis y viceversa. El décimo capítulo reviste una especial importancia, pues reedita 30 de las 283 cartas del Archivo Nicolaídis que Yorgos Filipu Pieridis, director entonces de la Biblioteca Pública de Amójosto, publicó cuando, en diciembre de 1966, Stratís Tsircas donó a aquella institución los papeles que el “Chipriota” le confió poco antes de morir en El Cairo. El rico Archivo Nicolaídis reunía otra documentación variada y objetos personales del escritor donados por otras personas de su entorno, si bien desde la invasión de Chipre por las tropas turcas en 1974 se desconoce su estado de conservación y es probable que haya sido disgregado, pues los esfuerzos investigadores de Papaleondíu han localizado algunas piezas en una biblioteca de Cerinia. En los últimos tres capítulos se ofrece la ya mencionada selección de 491 VARIOS AUTORES fragmentos de cartas ajenas en las que Nicolaídis es mencionado por una u otra razón, debiendo destacar el capítulo 13, en el que se han reunido las alusiones a Nicolaídis que se han conservado en otras cartas de María Rusiá, Glafcos Alicersis, Ánguelos Sikelianós y Timos Malanos. El rigor científico y el profundo estudio que Papaleondíu lleva a cabo sobre las piezas que ofrece quedarían ampliamente avalados ya sólo por la introducción que elabora para cada uno de los capítulos en los que ha organizado toda la documentación, en la que ofrece informaciones de interés sobre los distintos corresponsales para poder entender qué es lo que cada uno de ellos significó en la vida de Nicolaídis. No obstante, no satisfecho con eso, el autor acompaña cada una de las cartas o testimonios con una nota individual en la que detalla aspectos de interés vario, información archivística o de ediciones anteriores, y explica también aspectos del contenido que pueden quedar oscuros para el lector, revelando las referencias o conexiones internas que a menudo existen entre las cartas que ofrece, pues no dejan de ser testimonios de un pedazo de vida, y cada carta sólo se entiende en su relación con el resto. La obra se cierra con cinco anexos en los que se recopila documentación de origen dispar que en su conjunto completan la visión del personaje estudiado, tanto artículos de diversos estudiosos de Nicolaídis que han quedado inéditos o incompletos, como entrevistas que concedió a algunos periódicos o revistas egipcios al final de su vida. En este apartado debemos señalar el Anexo 2, en el que transcribe el inventario de los papeles del “Chipriota” que Yorgos Filipu Pieridis elaboró cuando Tsircas le confió su legado y que se conserva en el Archivo Tsircas del Archivo Literario e Histórico de Atenas (Ελληνικό Λογοτεχνικό και Ιστορικό Αρχείο-ΕΛΙΑ). Gracias a este documento se puede tener hoy día una idea de la riqueza que esas cartas, recortes de periódico, borradores de poemas y escritos varios podrían aportar al conocimiento de la figura de Nicolaídis y de su entorno. Para ilustrar este aspecto, y como curiosidad, podemos mencionar aquí que gracias a este inventario se atestigua la presencia entre esos papeles de cuatro cartas, presumiblemente amorosas, que la bailarina catalana Àurea de Sarrà dirigió al “Chipriota” durante su estancia en El Cairo. Entre 1925 y 1926, interpretando a Deméter en la representación de los Misterios de Eleusis y a muchas otras figuras de la Antigüedad Clásica, Àurea gozó de su momento de gloria en Grecia hasta el punto de recibir la condecoración de la Órden del Fénix ex aequo con Constantinos Cavafis, decisión del primer ministro Pángalos que 492 Discusiones y reseñas fue duramente criticada. Durante su estancia en Egipto, la bailarina quedó impactada por la personalidad de Nicos Nicolaídis y, aunque no entendía ni una palabra de griego, éste la conquistó con sus elegantes y expresivos gestos, el tono de su voz y su manera de recitar. El autor acompaña el relato de esta historia con una hermosa foto de Àurea ataviada al estilo de la Grecia antigua3. Y al hilo de esto, no podemos dejar de mencionar las numerosas ilustraciones que convierten este trabajo no sólo en un compendio de documentos y textos epistolares, sino también de material gráfico sobre Nicolaídis. Además de ilustraciones de revistas e imágenes de otros personajes protagonistas de esta historia, los retratos, autorretratos, caricaturas y fotografías del “Chipriota” salpican todos los capítulos acercando aún más al lector a su figura, pues le permite conocer la evolución del joven esteta que se paseaba por Atenas al hombre que en su madurez reflexiona sobre su vida y obra. En uno de estos momentos de reflexión, Nicos Nicolaídis destruyó un documento que hoy sería de un valor incalculable para los estudiosos de su figura: el voluminoso diario que durante décadas redactó con sus vivencias cotidianas. En el prólogo a ese diario que escribió en sus años de juventud, el “Chipriota” se había comprometido a no mentir nunca, pero releyéndolo décadas después, revisando su vida con perspectiva poco antes de su muerte, se dio cuenta de que en ese diario las cosas no se relataban tal como habían sido en realidad. Sin tener en cuenta que las experiencias siempre se viven de manera distinta a como se recuerdan después, Nicolaídis quemó sin arrepentirse aquellas decenas de cuadernos en los que había condensado su vida porque le hicieron sentir que no había sido fiel a sí mismo, y quizá esa acción revela más de su autenticidad como persona y como artista de lo que los diarios nos habrían transmitido. Aunque ese testimonio se ha perdido para siempre por propia voluntad de su autor, todavía queda la esperanza de que un golpe de buena suerte permita localizar o identificar los papeles que sí quiso transmitir a la posteridad al confiárselos a Stratís Tsircas y cuya pista, como tantas otras cosas, se perdió en Chipre en el verano de 1974. Eva LATORRE BROTO 3 Vd. las referencias a este encuentro en Anexo 4, pp. 590-591. Sobre Àurea, vd. E. Ayensa Prat, «Àurea de Sarrà, una bacante catalana en las estribaciones de la Acrópolis», Erytheia 38 (2017) 325-354. 493 Discusiones y reseñas T. J. BAUER y P. VON MÖLLENDORFF (eds.), Die Briefe des Ignatios von Antiochia. Motive, Strategien, Kontexte (por J. B. Torres Guerra), 453.– J. ARCE, Scripta varia. Estudios de Historia y Arqueología sobre la Antigüedad Tardía (por R. Brendel), 456.– A. KALDELLIS, Byzantine readings of ancient historians. Texts in translation with introductions and notes (por R. Brendel), 457.– T. POPOVA, The Greek Manuscripts with the Text of the Ladder of Saint John Climacus (por M.ª B. Boned), 460.– José DECLERCK (Hrg.), Die Schriften des Johannes von Damaskos, herausgegeben von der Bayerischen Akademie der Wissenschaften, VIII/6: Iohannis monachi (VII saeculo ineunte) Sacra (olim Iohanni Damasceno attributa), Liber II. De rerum humanarum natura et statu, zweite Rezension, erster Halbband, A-E (*II211592) (por M. Beltrán), 461.– Casia de Constantinopla. Poemas, ed. bilingüe, pról., trad. y notas de Ó. Prieto Domínguez (por J. R. del Canto Nieto), 467.– Theodorus Metochites. Orationes, I. Polemis-E. Kaltsogianni edd. (por J. M. Floristán), 471.– AYORA ESTEVAN, D.-LÓPEZ MARTÍN, D.-MARTÍNEZ VÁZQUEZ, A.-TIERNO CASADO, C.-FLORISTÁN, J. M., Espaneas. Consejos de un padre a su hijo. Poema bizantino (por A. Sánchez González), 473.– M. CORTÉS ARRESE, Vidas de cine. Bizancio ante la cámara (por I. Kalnača), 475.– Γ. ΣΕΦΕΡΗΣ, Μέρες Η´ (2 Γενάρη 1961-16 Δεκέμβρη 1963); Μέρες Θ΄ (1 Φεβρουαρίου 1964-11 Μάη 1971). Φιλολογικὴ ἐπιμέλεια Κατερίνα Κρίκου-Davis (por P. Bádenas de la Peña), 480.– Sarantis ANTIOCHOS, Ventana al mediodía, ed. en griego y castellano con ilustraciones de M. Alcorco (por José R. del Canto Nieto), 485.– Λεφτέρης ΠΑΠΑΛΕΟΝΤΙΟΥ, Νίκος Νικολαΐδης ο Κύπριος. Αλληλογραφία και άλλο αρχειακό υλικό (por E. Latorre Broto), 489.–