Otro de los inestimables recursos patrimoniales socioambientales, socionaturales o socioecológicos para la más alta consideración, relieve, renombre y orgullo tanto del pueblo de Becedas, la cabecera histórica de la comarca geográfica,...
moreOtro de los inestimables recursos patrimoniales socioambientales, socionaturales o socioecológicos para la más alta consideración, relieve, renombre y orgullo tanto del pueblo de Becedas, la cabecera histórica de la comarca geográfica, histórica, humana y sociocultural a la que da nombre, la Tierra de “Valdebeçedas”, en particular, como del traspaís altotormesino en general, es el “Glaciar de la Garganta de Balsimirán o de la Hoya de la Peña Negra de Becedas”.
No en vano, entre los mismos vestigios de este antiguo glaciar de tipo alpino, que se forma en la vertiente oriental del cordal del Calvitero (2.400 msnm. en el vértice geodésico que actúa como límite territorial entre las provincias de Cáceres, Salamanca y Ávila), emanan los primeros riachuelos y arroyos tributarios del río Becedillas, uno de los principales elementos naturales encargados de envestir de encanto, belleza, feracidad y, en consecuencia, de otorgar vitalidad ecosocial y ecocultural a toda la cuenca hidrográfica a la que proclama y fertiliza a lo largo de todo su camino. Así, como ha escrito el antropólogo estadounidense Stanley Brandes en el capítulo segundo de la monografía (1975), fruto del trabajo de investigación doctoral en Antropología Social realizado en “Navanogal”, dedicado al estudio antropológico de la comunidad de Becedas, allá por los primeros años setenta de la pasada centuria, y que el pasado año ha sido reeditada y traducida al español (2017):
“Becedas está situado a 206 kilómetros de Madrid y a una altitud de 1.097 metros sobre el nivel del mar. El pueblo junto con sus huertas y sus prados descansa sobre un estrecho valle, que se extiende de este a oeste. Rodeando el valle por su cara norte se encuentra Peña Negra, con su cumbre casi perpetuamente cubierta de nieve y que alcanza una altitud de 2.135 metros. Es la nieve de esta montaña la que proporciona a Becedas sus abundantes reservas de agua. Las laderas que están a menos altura están siempre verdes y es aquí donde se encuentran algunos de los mejores huertos, al igual que algunos de los montes y prados más grandes y productivos del término” (Brandes, Stanley, 2017:34).
De esta suerte, y del modo que se expone durante este texto, y entre otras potencialidades autóctonas citadas en este artículo, tanto en el área estudiada en esta publicación, el “Glaciar de Balsamirián o de la Hoya de la Peña Negra de Becedas”, como en el resto del fascinante territorio becedense, se cuenta con magníficos y diversos recursos socioecológicos para poder desarrollar con amplitud y multiplicidad las oportunas actividades de observación, investigación, análisis, interpretación y/o estudio de sus recursos naturales, o, por supuesto, el simple y siempre tan gratificante disfrute de los momentos disponibles para el ocio y el esparcimiento en armoniosa convivencia con el medio socioambiental; aspectos éstos que cada día son más demandados desde las sociedades de las grandes aglomeraciones urbanas.
En este último sentido, y ante de proseguir con estas consideraciones finales a lo expuesto en este texto, no se puede dejar de hacer referencia a una cuestión esencial. Así, e inexcusablemente en todo caso, incidir en que estas interacciones con el entorno socionatural se deben llevar a cabo siempre con el máximo e imprescindible respeto y aprecio que se debe tener hacia el medio socioecológico/ecosocial/ecocultural que nos acoge y cobija desde tiempos ancestrales, y en la inmensa mayoría de los casos y las ocasiones sin pedirnos nada oneroso como cambio de su usufructo.
En suma y como conclusión final, reiterar que en este texto se ha tratado de poner de “relieve” que todas estas verdaderas maravillas de la Naturaleza que atesora el coloquialmente conocido como el “Hoyo de la Peña Negra de Becedas” y, por extensión, sus lugares anejos, y de las cuales en esta comunicación escrita, solamente se ha alcanzado a señalar apenas unas cuantas, a buen seguro que constituirían una de las principales y más atractivas motivaciones dado el caso de tener que proyectar, diseñar, programar y poner en marcha cualquier tipo de iniciativa socioeconómica de índole turística.
Lo anterior cobra aún mayor relevancia, con vistas a aquellas posibles actividades ecoturísticas, ecodeportivas y/o lúdico-recreativas vinculadas con la realización de excursiones, rutas, recorridos, etc.; que, discurriendo por el área geográfica objeto de este trabajo de investigación y su entorno más próximo, en un futuro se pudiesen llegar a organizarse por parte de posibles emprendedores y emprendedoras; como una alternativa socioeconómica más a considerar para poder contribuir con su pequeño grano de arena al tan indispensable, ineludible e inaplazable desarrollo local/comarcal endógeno, integral, sostenible, y con la siempre imprescindible participación activa y protagónica de las poblaciones locales residentes, en los muy envejecidos, y cuasi despoblados y desertizados geodemográficamente municipios valdebeçedeños y altotormesinos.
Una población escasa, envejecida y sin visos de relevo generacional está condenada a extinguirse a mediano plazo, si no recibe aportes externos, algo que en el actual contexto socioeconómico comarcal parece bastante poco probable, y con ella sus más ancestrales paisajes agrosilvopastoriles tradicionales, así como sus más arraigadas tradiciones populares. Además, en las áreas rurales de montaña más envejecidas, como las tierras de Valdebeçedas y del Barco, los esfuerzos de la población se concentran en tratar de subsistir, olvidando la salvaguard(i)a del patrimonio socio/ecocultura local. Así, en este precario contexto, las condiciones de vida empeoran y se hace evidente el deterioro del medio ambiente natural y cultural.
Y es, precisamente, en este umbrío marco geodemográfico local y comarcal apuntado anteriormente, en donde resulta todavía más apremiante y preciso trabajar colectivamente por un objetivo comunitario prioritario, como debe significar la puesta en valor de los recursos naturales, ecoculturales y humanos locales, para tratar de generar nuevas oportunidades económicas y, por ende, sociolaborales. Estas novedosas e innovadoras posibilidades, entre otras vitales cuestiones, hasta cierto punto podrían ayudar a paliar, amortiguar y, en su caso, revertir el complejo, precario y ya crítico proceso de despoblación - envejecimiento - despoblamiento y desertización sociodemográfica y socioterritorial de estas singulares, bellas, encantadoras e históricas tierras serranas de Valdebecedas, al igual que todos los otros valles superiores del Alto Tormes.